WWW.VILASCLUB.COM.AR
Vilas Club Blog
Vilas Club Blog

Artículos con los tags ‘Tenis’

Mariano Hood - Eternamente Niño

30 de Marzo del 2009

Por Lucas Argüelles

Gentileza Revista GRIP 

 hood.jpg

¿Cómo fue despedirse en un torneo como el de Buenos Aires?

¡Me cag… tanto a palos que no voy a tener ganas de volver a jugar! (risas) Me sentí tan lejos de Almagro en ese momento que me dije “Flaco, despedite tranquilo. (risas)

No, hablando en serio, el resultado para mí en este último torneo era algo absolutamente anecdótico. Obviamente que salí a ganar, como siempre. Muchas veces me fue bien en ese torneo, donde estás con tu familia, y, de hecho, Sebastián (Prieto, su compañero) sigue jugando y los puntos le servían. Pero yo tenía decidido llegar a la final y retirarme. El haber perdido de manera tan contundente no me cambió mucho. A mí me importaba estar cerca de mi familia, de mis amigos, con el compañero con el que empecé la carrera de dobles…Sí, la verdad que hubiera sido lindo ganar algún partido, pero era secundario.

¿Y cómo viviste ese momento: desde que entras a la cancha, quizás por última vez; hasta la última pelota?

Se me pasaron dos millones de cosas por la cabeza. Momentos lindos, toda la carrera, todos lo años, también el trago amargo de la suspensión por el doping… La verdad es que por momentos, durante el partido, me costaba concentrarme y pensar en el punto. Se me mezclaban las sensaciones, era fuerte. ¡Pero al mismo tiempo creo que fue la única paliza que disfruté! (sonríe) Había cosas más importante que el resultado en sí. Al otro día, varios amigos me llamaron y me decían “¿no querés jugar un torneo más?” Y ni lo pensé, para mí ya estaba. El score no era lo importante…

¿Nunca consideraste retirarte en otro torneo que no sea el de Buenos Aires?

No, hay otros jugadores que siempre les ha costado jugar acá. El tener demostrar frente a su familia, a su gente, lo toman al revés y se les transforma en una presión, en una carga. Para mí fue lo contrario: me gusta, me motiva, y esa semana significó mucho para mí. Elegí Buenos Aires para volver a la actividad después de la suspensión, y también para retirarme. No era lo mismo hacerlo en un torneo en Eslovaquia, donde no lo podía compartir con nadie.

¿Qué te dijo tu compañero apenas terminó el partido?

Me dijo que había sido un placer jugar conmigo, le respondí que para mi también, y eso fue todo. Él es de pocas palabras, un tipo que va al grano y bueno, nos dimos un abrazo grande y ahí terminó. Los dos nos ayudamos mucho en nuestras carreras y va a ser una amistad para toda la vida. El partido fue tan rápido y hubo tanta diferencia que casi ni hablamos de eso. Fue un agradecimiento mutuo.

¿Y como fue la reacción del resto de los jugadores?

La verdad que sentí una buena onda infernal de parte de todos. Muchos me dijeron que iba a ir a ver al partido. Muy lindo. Incluso de tenistas extranjeros, jóvenes, que me preguntaban, me deseaban suerte. Era como que todo el mundo sabía que era mi último torneo. La verdad es que me sentí muy bien esa semana.

¿Y ahora…?

Ahora estoy feliz. ¡Feliz que no me tengo que tomar más un avión! Estoy muy contento con la decisión que tomé. Para mí era una deuda pendiente muy grande en mi vida el volver a jugar después de la suspensión, por más que nunca pude recuperar el nivel que tenía antes. Pero fue muy fuerte: un día estaba 20 del mundo, y al otro no tenía ranking. Sobre todo para mí, que amo este deporte. Cuando terminó el período de suspensión, iba a los torneos y sentía que me faltaba algo, me angustiaba…algo no me cerraba. Elaboré un poco todo y me di cuenta que me faltaba eso, el volver a la cancha y retirarme por decisión propia.

Cerré un capítulo muy importante de mi vida. Fueron 17 años viajando, sin parar, dedicándome a full al tenis. Y ahora estoy feliz de estar con mi familia, tengo proyectos para entrenar a chicos, poner una academia propia, reforzar el tenis en Cipolletti, la ciudad donde crecí, muchas cosas. Espero poder transmitir a la gente toda la experiencia que acumulé en tantos años de circuito. El tenis es mi vida y quiero seguir ligado a él.

Estás realizando unos trabajos en colaboración con la ATP. Contanos de qué se trata.

La ATP cuenta con una universidad a la que todo jugador que alcanza un determinado ranking, está obligado a asistir durante cuatro días. Ahí se interioriza al jugador sobre como funciona la ATP y todo lo que hace a ella: los torneos, las apuestas, las reglamentaciones, todo. Y, a partir de ahora, se les va a ofrecer también un entrenamiento. Mi función va a ser coordinar esa parte. Además, yo tengo un muy buen vínculo con los jugadores sudamericanos, y está la posibilidad de que en un futuro pueda asistir a la ATP con ese sector. Lo de la universidad es por un tiempo de dos años, y lo otro, bueno, se irá viendo. Me pone muy contento el poder hacerlo.

¿Cómo viviste el trago amargo de la suspensión por el doping, sobre todo al ser un caso tan atípico?

¡Mirá como tengo las chapas ahora! (risas) El finasteride, que es una droga que yo tomaba desde el año ’96 para la caída del pelo, estaba permitida, hasta que en 2005 la prohibieron porque podía cumplir la función de tapar otras sustancias prohibidas. En su momento demostré toda la información médica de por qué lo usaba, y me dieron una autorización para seguir tomándola. Me creyeron que era para la caída del pelo, todo, pero, según su criterio, no podían ampararse en ningún punto del reglamento para darme menos de un año de suspensión. Ellos me decían que en realidad me estaban ayudando y para mí fue terrible. Sobre todo porque era claro que no lo hacía para obtener una mejora en el rendimiento.

¿Qué te generó la explicación que te dieron?

Nada. (piensa) La verdad es que nunca me alcanzó, ni un poquito, su palabra de que hicieron todo lo posible dentro del reglamento para no suspenderme. Yo acepto que tuve una mínima negligencia: por un montón de razones, no me di cuenta del cambio y no pedí autorización a tiempo. Quizás me merecía un mes de suspensión, pero según ellos el reglamento no permitía eso. Entonces me dieron el mínimo, de 12 meses, que para un tenista es mortal. Lo mismo con la plata: solo me sacaron lo que gané en Roland Garros. Nunca me alcanzó esa explicación, pero se mueven mucho por las reglas y poco por el jugador.

Ahora el reglamento cambió. Hace poco estuve con quien alguien de la ITF y me dijo que, de ocurrir un caso como el mío, se podría tratar especialmente y dar, por ejemplo, un mes de suspensión. La verdad es que, más allá de mi error, siento que tuve un poco de mala suerte. El finasteride, que yo tomaba hace 10 años, estuvo prohibido solo tres, y ahora está permitido nuevamente. El antidoping está siendo un poco más justo también: antes era a rajatabla, ahora es un poco más flexible, según el caso.

Como agravante, tu caso se dio en un año en el que también se detectaron varios casos de otros argentinos, como el de Mariano Puerta, Guillermo Cañas, un poco antes los de Coria y Chela. De repente, todos eran argentinos, y fue un tema polémico en su momento. Si bien cada caso tiene sus aristas, ¿cómo fue para vos quedar envuelto en medio de todo eso?

Cuando pasó lo que pasó, yo sabía que a mi familia y la gente que me conoce no tenía ni que explicarle lo que había pasado. Es verdad también que en el ambiente del tenis me conoce mucha gente, y me puse mal porque la palabra doping suena horrible. ¡Yo era pelado y lo único que quería era que me creciera el pelo! Fue difícil. Te empiezan a llamar de los medios y en cierta forma tenés que salir a dar explicaciones. Y encima coincidió con muchos otros casos de argentinos.  Fue duro, pero al mismo tiempo me hizo ver la gente que de verdad me quería. Cuando me enteré estaba jugando un torneo en Metz, Francia, y lo leí en un diario por Internet. Los demás jugadores no lo podían creer, me buscaban los medios de todas partes. Tenía que jugar otro torneo en Viena, con David (Nalbandian), y me tuve que bajar. Me sentí muy mal, quería que me tragara la tierra. Me subí a un avión y volví para Argentina.

Siempre queda flotando en el aire la duda sobre si, en estas situaciones, se hace diferencia sobre los tenistas sudamericanos. ¿Cuál es la visión de alguien como vos, que la vivió de adentro?

Mirá, por mi experiencia con la ITF, te puedo decir que no creo que inventen nada. De hecho, yo ese medicamento lo tomaba. Pero me va a quedar una duda eternamente. Si lo que me pasó a mí, que fue una pavada enorme, inocente, le pasaba a, por ejemplo, (Tim) Henman yo no creo que lo hubiesen suspendido. Se lo dije a la ITF, y se enojaban y decían que ellos trataban a todos por igual. Ellos no te van a inventar un doping positivo, pero esa duda la voy a tener siempre. Porque no se van a arriesgar que un Henman, un Andy Murray o un (Andre) Agassi, con empresas enormes detrás, les haga un juicio millonario que los pueda fundir.

Igualmente, es difícil que les pase a ellos, porque tienen un tremendo poderío detrás y son híper profesionales. Para alguien como yo, que no cuenta con semejante grupo alrededor, se le puede pasar. No debería, porque somos todos profesionales.

Saliendo un poco de lo negativo de tu experiencia, esto te permitió empezar a viajar como entrenador de algunos jugadores. ¿Cómo viviste esa etapa?

Fue muy lindo. Estuve un año y medio con (Mariano) Zabaleta y (Juan Pablo) Guzmán. Mariano, que además es amigo, ya tenía una carrera impresionante, pero venía de un mal momento. Y Juampi había estado cerca de los 100 primeros y volvía de una lesión importante de cadera. O sea, todos arrancamos de cero. Entrenamos muy duro, hicimos un esfuerzo muy grande y valoro mucho lo que viví con ellos. Mariano estaba 300 del mundo y terminó llegando al puesto 75, Juampi jugó varios torneos de Grand Slam. La verdad que me sirvió mucho estar del otro lado de la red. Como fanático del tenis, me gustó mucho toda la parte de analaizar táctica y técnicamente el tenis. Ahí fue también cuando me agarró la necesidad de volver a la cancha, de volver a jugar.

En el futuro me encantaría ser entrenador. Manejar mi academia desde acá, y viajar con jugadores profesionales.

En estos 17 años, ¿cuál fue tu mejor momento en el tenis?

Cuando jugué la Copa Davis en Venezuela, en el ’99. Yo estuve muchas veces ayudando en los equipos de la Copa Davis, pero ahí estaba adentro, como jugador. Fue la única vez que sentí que estábamos todos juntos, tirando para el mismo lado. Éramos un equipo grande, había gente pendiente en nuestro país, el clima fue terrible y nos decían de todo, con Sebastián jugamos un partido complicado y lo ganamos, ese fue un poco como el puntapié de Argentina para llegar al grupo mundial. Me marcó mucho esa serie, fue durísima. ¿Sabés quiénes estaban como sparrings esa vez? Coria y Nalbandian. Ya se sabía que jugaban increíble y, como era lógico, hacían todo lo que necesitábamos. Yo le decía a los otros chicos “aprovechemos que ahora nos juntan las pelotas, porque en unos años se las vamos a tener que juntar nosotros.” Dos años después, Nalbandian llegó a la final de Wimbledon. Fue muy lindo.

¿Cómo llegaste a ser doblista?

Bueno, empecé como la mayoría: queriendo ser singlista. Arranqué jugando torneos satélites, con dificultades económicas, jugando Interclubes también. Como la mayoría. Probé hasta los 25, 26 años, llegué a estar 150 del mundo, y me di cuenta que faltaba para dar el paso.

De casualidad, estaba en un torneo en San Marino, con Sebastián, y nos anotamos de últimos en un cuadro de un torneo ATP, llegamos a la final y le ganamos a la que en su momento era la tercera mejor pareja del mundo. Ahí nos plantemos el dobles como una alternativa, algo que nunca habíamos pensado. Nos inscribimos en más torneos, nos fue bien y ahí empezamos a armar el calendario en base al dobles y no tanto al single. Nos fuimos afianzando, vimos que además podíamos más plata como doblistas y bueno, así se dio.

¿Qué tan distinto es el mundo del doblista del del singlista?Bueno, en lo económico no hay dudas: la diferencia es enorme. Después, la verdad, es que siento que los doblistas somos muy afortunados. Tenemos prácticamente la misma vida y las mismas facilidades que los singlistas en casi todos los torneos. Obviamente, siendo doblista, vas a Montecarlo y no te van a dar la suite de Federer, pero tenés una habitación con una vista al mar increíble. En los torneos grandes es lo mismo: te vana  buscar al aeropuerto, comés lo mismo, estás en los mismos hoteles, con los mismos accesos y facilidades. En algunos torneos más chicos, sentías que a los dueños les molestaba tener que hacer un cuadro de dobles, porque les generaba un gasto extra importante. Y es cierto. Pero es espectacular.¿Qué opinás de los cambios reglamentarios que se hicieron en los últimos años en el dobles? ¿Es la única manera de que pueda subsistir?

Mirá, en 2005, cuando a mí me dio el doping positivo, el dobles estaba en la cuerda floja. La ATP lo quería cortar mucho. Después de mucho esfuerzo de nuestra parte para que el dobles siga en pie y podamos mantener nuestro trabajo, creo que está bien. Se aumentaron los premios, los cambios resultaron más entretenidos para la gente, los partidos son más cortos y permiten que singlistas top lo puedan jugar. Ir a un torneo y ver que juegan (Marat) Safin o (Carlos) Moya, te da un extra, está bueno. Creo que se estabilizó bastante, con parejas carismáticas como los hermanos Bryan. Depende el país también.

Como especialista, ¿por qué Argentina no tiene una pareja de dobles consolidada?

Creo que es un tema histórico en Argentina. Desde la época de Vilas y Clerc. Y los capitanes de los últimos años se inclinaron por poner singlistas. En un momento estábamos Lucas (Arnold), (Gastón) Etlis, (Martín) Rodríguez, (Martín) García, Prieto y yo, todos entre los 30 del mundo. Algunas veces jugó uno, y muchas otras ninguno. Es respetable. Es más, creo si yo hubiese sido capitán, hubiese hecho lo mismo. Lo que sí me hubiese gustado es que los capitanes le pidan a algunos singlistas que jueguen juntos en el circuito. Como hizo Emilio Sánchez con Feliciano (López) y (Fernando) Verdasco en España. Creo que los buenos singlistas tiene muchas condiciones para jugar el dobles.

Eso te quería preguntar: ¿dos singlistas top ten pueden estar al nivel de una de las mejores parejas?

Si, ni hablar. Muchas veces lo que pasa es que cuando juegan, no le ponen la misma intensidad que al single, entonces ese genio que puede tener Nalbandian no explota, y en lugar de jugar diez puntos, juega siete. Sigue siendo un buen nivel, pero no es lo mismo. Pero es lógico: tampoco pueden jugarlo a la misma intensidad porque deben guardarse para el single, que es lo que más les interesa y conviene.

Ahora, yo pongo a jugar juntos a Federer y a Nadal…

(interrumpe) Son la pareja número uno del mundo, sin duda. Cualquier otros dos tenistas top pueden jugar en gran nivel y hacerles fuerza, pero ellos serían los mejores. Los Bryan, dependiendo el perfil de los rivales, pero no tendrían chances ante dos top ten.

¿Cuál fue el mejor doblista que enfrentaste en una cancha?

Todd Woodbridge, australiano, uno de los Woodies. Bah, en realidad los dos (NdeR: el otro es Mark Woodforde). Con Lucas jugamos contra ellos en la semifinal del torneo de Atlanta, hace diez años. Perdimos 7-5, 7-5, a la noche, con mucha gente en el estadio. Creo que fue uno de los partidos más lindos que jugué. Los tipos no juegan muy rápido, pero tiene una claridad del concepto de jugar dobles impresionante. Son un libro abierto.

¿El singlista que te sorprendió como doblista?

Bueno, en su momento, Henman. Hacía saque y red cuando jugaba single, imaginate lo fácil que le resultaba teniendo que cubrir la mitad de la cancha. Lo que pasa es que jugaba dos torneos al año. Jugué contra él en Montecarlo y ganamos.

¿Qué tenés que decir de tus parejas habituales de dobles?

Bueno, con Sebastián somos grandes amigos. Lo quiero mucho como persona. Tuvimos momentos buenos, otros no tanto. Imaginate que convivimos más que con nuestras respectivas mujeres, por lo que hay momentos en los que se desgasta un poco la relación. Pero siempre tratamos pelearla cuando no estábamos tan bien. Y nunca nos vamos a olvidar que cada uno fue doblista gracias al otro y nos cambió la vida.

Otra gran pareja con la que tuve dos años espectacular fue Lucas. Nos fue muy bien, ganamos muchos torneos y también es un amigo de la vida. Con altibajos: tuvimos peleas, nos separamos, volvimos a jugar juntos y nos fue bien.

Después con el Colo Gattiker, con Daniel Orsanic, con el Tero García, con (Mariano) Monachesi, con Lobito, con Martín Rodríguez… muchos y amigos. También me ayudó mucho Jorge Rodríguez.

Y tuviste un compañero muy especial, con el que jugaste un solo torneo: Rafael Nadal.

Esa es otra de las cosas más lindas que me dio el tenis: jugar con Rafa. Fue en Queen’s, en césped, y perdimos en primera ronda con (Nicolás) Lapentti y (Fernando) González 7-6, 7-5. Cuando en febrero decidí volver a jugar, agarré el ranking y me fijé a que tipo bueno le podía pedir que me de una mano para poder entrar directamente en un torneo, porque yo no tenía ranking. Y pensé en Rafa, que lo conozco y tengo la confianza para pedirle, de onda. Y me dijo que íbamos a jugar Queen’s, cuatro meses después. Vi que el tipo ganaba torneos a lo loco y pensé que ni se iba a acordar. Hablamos antes de Roland Garros, que lo ganó, y me dijo que estaba a full. Qué le venía bien para aclimatarse al césped. Un animal.

Le ganó a Federer fácil en la final de Paris, al día siguiente se tomó un tren a Londres y a las seis de la tarde ya estaba entrenando en el club. Al día siguiente calentamos juntos. Los calentamientos suelen durar 40 minutos: llevábamos una hora y media y ni habíamos practicado volea. (sonríe) Le dije: “Rafa, decí que juego con vos, si no juego nada.” ¡No daba más, estaba muerto! (risas) No lo podía creer. En los cambios de lado me decía: “Partner, estoy a full. Me cuesta un poco la devolución, pero hasta que le agarre la mano al pasto.” ¡Yo no podía creer que Nadal me esté dando explicaciones! Uno de los tipos más grandes de la historia del tenis. Además, le preguntaba si después de ganar un torneo como Roland Garros no necesitaba aflojarse un poco, que es lo normal, en lugar de entrenar tres horas por día. “No, no. Yo necesito entrenar a full los primeros días y después me siento como en polvo.” Y así fue: ganó el torneo. Es único, un fenómeno.

¿Por qué te dicen el Niño?

Bueno, alguna vez tuve pelo (risas) . Entrenaba en Neuquén, en una academia, con un grupo de chicos que eran todos mucho más grandes que yo, y yo era como la mascota. Era bajito, con el pelo tipo Carlitos Balá y era el Niño de la academia. Pasó el tiempo y quedó. Y ahora los chiquitos, aunque no tenga ni un pelo, me dicen Niño. (risas)

Debe ser incómodo para vos hablar de ello, pero todo el mundo dice que el Niño Hood es el tipo más bueno del circuito, y nadie tiene algo malo para decir. ¿Qué sentís cuando escuchás eso?

Es que no me conocen. (risas) No sé, me genera un orgullo y una alegría enorme. Yo fui como fui. No es que iba pensando en llevarme bien con uno o con el otro. Me gusta llevarme bien con la gente, me gusta abrirme, soy charlatán, siempre estoy de buen humor. Te lo tendrían que decir los otros. Pero estoy muy agradecido por que hablen así de mí, y como me trataron cuando me retiré.

El tenis te dio todo, hasta tu mujer. ¿Qué es el tenis en tu vida?

Mucho (piensa) El tenis me dio todo. Primero, el poder vivir de lo que uno ama. Conocer el mundo, hacerme de grandes amigos de todos los países (se va emocionando y los ojos se ponen vidriosos). El conocer a mi mujer gracias a Orsa. El tener un buen pasar, poder mantener a mi familia. Y ayudarme a formarme como persona. El tenis es muy lindo pero también es muy sacrificado. Tenés que ser muy responsable, tener mucha fuerza de voluntad, mucha dedicación, paciencia. Y eso te forma, como toda profesión. Pero al ser algo tan individualista, forma tu carácter. Es algo a lo que estoy eternamente agradecido y de lo que seré parte toda mi vida.

El Espíritu Solidario, en el Gen de los Tenistas

3 de Marzo del 2009

 En una tendencia que crece, los deportistas dedican esfuerzos y dinero para apoyar emprendimientos benéficos: desde Federer y Nadal hasta Berloqc y Lapentti

 

Gentileza Revista GRIP

 

¿Qué conduce a un deportista de elite, millonario y con la agenda abarrotada de compromisos publicitarios y sociales a despojarse de ese caparazón aislante de la realidad y visitar, por ejemplo, a enfermos de tuberculosis en un pueblito perdido del continente africano? El deportista popular y exitoso, en algunas oportunidades, sabe que sus actos fuera del campo de juego son los que lo ayudarán a canalizar sus propósitos personales. Algunos observan estas acciones como algo ajeno, pero otros le dedican horas y esfuerzos a sostener emprendimientos solidarios. Afortunadamente, hay una corriente fraternal que cada vez se hace más fuerte. Así, el deporte surge como una herramienta de ayuda. Y el tenis, siendo una actividad con principios caballerescos, lógicamente, no está al margen. Todo lo contrario. Decenas de jugadores de primer nivel conceden dinero y tiempo a los más necesitados.  nueva-imagen.png

Roger Federer, idolatrado por su talento con la raqueta, pero todavía más admirado por su cortesía, es, quizás, el ícono de esta tendencia. “Logré mucho dentro de la cancha, pero ahora quisiera conseguir más fuera de ella”, reveló el suizo, en una suerte de declaración de principios. No solo posee una fundación con su nombre, dedicada a financiar proyectos a beneficio de chicos en situación de desventaja, especialmente en Sudáfrica, donde creció su madre, Lynette, sino que además, en abril de2006, el helvético fue distinguido con el título de Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, engrosando una lista que involucra a la cantante Shakira, al futbolista David Beckham y a la actriz neoyorquina Whoopi Goldberg, entre otras personalidades.

La Fundación Roger Federer nació en 2003. “Roger vivía un período de gran éxito en su carrera y discutíamos sobrela posibilidad de compartir lo que estaba recibiendo. Y así surgió…”, explicó, orgullosa, la madre del hombre que lideró el ranking durante 237 semanas.

 

La entidad otorga asistencia financiera, pero también intenta promover el deporte entre los más jóvenes. “El valor de las habilidades que un chico aprende es invaluable. El trabajo en equipo, el respeto, la fortaleza, la disciplina… son aspectos que el deporte te regala”, explicó Federer, encabezando una campaña de recaudación de fondos para las víctimas del tsunami que en 2004 arrasó el sureste asiático.

 

Su fundación, además, se asoció con Imbewu (significa “semilla” en xhosa, una de las once lenguas de Sudáfrica), una organización que tiene ambiciosos proyectos. Uno de ellos, se basa en un esquema para que cien familias suizas subsidien a 134 chicos sudafricanos.

 

Con el mismo espíritu de Federer, el español Rafael Nadal prestó su una fundación con su nombre y hasta participó de un partido de fútbol, junto con su amigo y arquero del Real Madrid, Iker Casillas, con el fin de recaudar dinero para los afectados por la malaria.

 

“Hablé largo sobre el tema con Roger y él me contó que cuando estás allí, con la gente que necesita una ayuda, es algo que te llena. Esto puede ser un comienzo de mi futuro, para cuando me retire y tenga más tiempo”, describió el mallorquín, abriendo su corazón.

 

Además, junto con Xavi Torrés, el deportista paralímpico español más destacado de la historia, es padrino del Programa de integración social de niños y niñas con discapacidad Aprenem Junts (Aprendamos Juntos), que emprendió diversas iniciativas sociales y atléticas en favor de la integración y la tolerancia con los discapacitados.

 

“Soy una persona privilegiada por poder trabajar en lo que me gusta y tener una buena posición económica y considero que estoy en deuda con la sociedad”, añadió, sumiso, lejos de esa fiereza que demuestra en los courts del planeta.

 

Tanto Nadal, Federer o cualquier otra estrella del deporte actúan como inspiración para muchos. “Ellos son espejos donde los chicos se reflejan y crecen”, aseguró Adolf Ogi, consejero de las Naciones Unidas para el Deporte al servicio del Desarrollo y la Paz.

 

Los mayores referentes del circuito masculino no son los únicos que brindan una mano. La siberiana Maria Sharapova, por ejemplo, luego de recorrer una zona rural del sur de Vietnam decidió encabezar un proyecto de una escuela de tenis. “Una vez, durante una visita a Vietnam, observé a muchas personas intentando jugar tenis con raquetas para cazar insectos y sin pelotitas. No pude creerlo. Y eso me hizo pensar mucho y actuar”, declaró la rusa.

 

En una oportunidad, convocado por el cantante Elton John, Andy Roddick aportó camisetas y raquetas firmadas para una gran subasta en favor de los contagiados de sida. “No sabía que podía serle tan útil a la sociedad”, confesó el estadounidense, que luego de ese clic en su cabeza, creó una fundación. A partir de allí, el Bombardero de Nebraska no cesó de ayudar, haciendo clínicas de tenis y hasta jugando un partido benéfico frente a un aficionado, pero utilizando una sartén en vez de una raqueta. Incluso, en las últimas semanas de 2008, se preparó para la actual temporada disputando encuentros de exhibición junto con Serena Williams, John Isner y Caroline Wozniacki.

 

Naturalmente, la colaboración no es solo una costumbre de los europeos. En América latina, muchos tenistas asisten a la comunidad. Desde la organización sin fines de lucro que lleva su nombre, David Nalbandian busca la integración social de personas con discapacidad a través de proyectos orientados a la salud y el deporte. “Hace mucho tiempo que venía apoyando acciones en el pueblo donde nací, Unquillo, y pensaba en hacer una fundación. Hoy ya cumplí un sueño”, manifestó el cordobés. Recientemente, entregó un otoemisor –moderno aparato que permite detectar problemas auditivos en los recién nacidos– al hospital Neonatal Córdoba.

 

El chileno Fernando González es un habitué de la “Copa de Tenis por los Niños del Hogar de Cristo”, certamen de exhibición que se realiza en el Estadio Nacional de Chile. El dinero recolectado se destina a la construcción de hogares para chicos que se encuentran en riesgo social después del terremoto que afectó, en 2007, a Tocopilla, ciudad de la región de Antofagasta. Además, Feña efectúa donaciones a la fundación cada vez que gana un partido de tenis.

 

“Me siento muy afortunado de poder ayudar haciendo lo que más me gusta. Además, entretener a la gente y que ésta ayude, y que todo esto sea en bien de los niños de mi país… es mucho”, se alegró González.

 

También Nicolás Lapentti posee su propia fundación. La misma ayuda a chicos enfermos de cáncer y a deportistas con proyección internacional. Cada año, jóvenes ecuatorianos ganan becas de entrenamientos en el exterior y viajes por los torneos junto con Lapentti.

 

Geográficamente más cerca, Carlos Berlocq acostumbra hacer clínicas de tenis y donaciones para el Club Atlético Chascomús, donde comenzó a dar sus primeros pasos en el deporte blanco. “Me encanta ayudar a las escuelitas municipales, porque sé todos los obstáculos que tienen. Me gustaría dar más, pero para eso tengo que ganar y estar entre los primeros 50 del mundo.”

 

Distintas figuras, disímiles alcances. Pero todas las acciones con el mismo fin: dar una mano. El tenis no se obnubila con las luces del glamour y la fama, y sus intérpretes lo demuestran.

 

Tenis Femenino de Primera

28 de Febrero del 2009

blog8.JPG 

Por el Vilas Club han pasado los mejores tenistas de nuestro y de otros países. Las canchas de primer nivel y la tranquilidad que inunda el predio son probablemente los motivos por los cuales nuestros mayores exponentes nos siguen eligiendo.

Algunos se habrán visto un tanto sorprendidos durante los últimos meses con la presencia de nuestra tan ganadora Gabriela Sabatini por los pasillos del club. Esta mujer que cuando era una niña de tan solo 15 años supo llegar a la semifinal de un Gran Slam elige hoy el Vilas Club para entrenar y no perder su nivel.

Naturalmente, nos vimos ante la encrucijada de ponerla a jugar con un rival que diera la talla, pero no tardamos mucho en solucionar este inconveniente: Gaby es muy amiga de Paola Suarez, quien también entrena en el club, con lo cual eligen algunas horas de cada semana para jugar algún partido de entrenamiento.

Si bien es cierto que  Gaby no es Virginia Ruano ni Paola Steffi Graff, las chicas se llevan bastante bien dentro del court. Otro verdadero lujo que se pueden dar ellas dentro de la cancha y nosotros, admirándolas desde la grada.

BubbleShare: Share photos - Easy Photo Sharing

La Legión en el verano

12 de Enero del 2009

Probablemente muchos esperen, luego de ver este título, una nota en alguna playa exótica donde abunden la paz, los lindos paisajes y el chill-out. No los culpo por esperar algo así, pues cuando uno imagina el pasar de un tenista que pegándole a una pelotita amarilla gana millones de dólares, no puede relacionar la actividad con el sacrificio y la entrega personal.

Para sorpresa de muchos, escépticos, estando a 12 de enero y rondando los 25 grados de temperatura (aparte de una sensación térmica que en la junga de cemento sube por las nubes), los jugadores de la legión pasan sus días entrenando al máximo para estar a punto durante el 2009.

Los equipos de fútbol tienen destinos como Tandil o Mar del Plata, lugares dignos para la realización de una pretemporada. Los jugadores de tenis, que no quieren ser menos, encuentran en el Vilas Club la tranquilidad necesaria para entrenar cómodos junto a sus entrenadores.

Hoy pudimos ver a varios jugadores; tal como lo enseña la primera fotografía, en la Cancha 1 encontramos al Gato Gaudio, que parece estar dispuesto a volver a ser el gran jugador que alguna vez supo ser; en la 2 aparece el Chucho Acassuso esperando en su descanso entre set y set. Al fondo, recién habiendo pegado un drive excepcional (doi fe, la puso en un ángulo) está Zabaleta entrenando con su coach. Cerca de las canchas pero lejos de la raqueta estaba Juan Chela, levantando pesas como Rocky Balboa.

blog6.JPG

blog-2.JPG

No sé qué pensarán ustedes, pero después de ver este acto de entrega y sacrificio, espero un 2009 a puro tenis, con nuestros máximos exponentes peleando allá arriba. Una vez más.

Homenaje al Idolo del Tenis

5 de Enero del 2009

blog5.jpg 

El jueves 17 de diciembre el máximo rey de nuestro tenis, Guillermo Vilas, fue agasajado por su propio club con una exhibición junto a los jugadores de la  Legión Argentina de tenis y algunas promesas del futuro.
 
La jornada, organizada por el Vilas Club, comenzó a las 19 hs. en su sede de los Bosques de Palermo, con una gran convocatoria de gente que se acercó a homenajear al Gran Willy.
 
Entre los invitados destacados aparecen Juan Martín Del Potro, Mariano Zabaleta, Gastón Gaudio, Willy Cañas, Guillermo Coria, Gisela Dulko, Pitu Salerni, Sergio Roitman, Paola Suarez, entre otros. El programa incluyó partidos singles y dobles entre algunos tenistas y las promesas del futuro.
 
Guillermo Vilas, anfitrión de la noche, cerró el evento entregándole un trofeo a Petrobrás por su apoyo al futuro del tenis argentino.

BubbleShare: Share photos - Find great Clip Art Images.

Lucas Arnold Ker - Legionario de la vida

19 de Diciembre del 2008

En sus comienzos estaba destinado a ser uno de los nombres más importantes en el tenis argentino; finalmente, encontró su lugar como doblista. Pero la vida le presentó un partido mucho más difícil. Esta es la historia de Lucas Arnold Ker, única, y que vale la pena ser conocida.

 arnold-ii.jpg

Por Lucas Argüelles

Gentileza Revista GRIP

 

Hacía mucho tiempo que queríamos hacer esta entrevista, hace más de un año. El arreglo de palabra y las ganas estaban, pero se sabe: la agenda de un tenista es extremadamente complicada. Finalmente, en el medio de la tristeza por la reciente derrota en la final de la Copa Davis, nos volvimos a cruzar y la fecha quedó pactada.

Hay algunas personalidades que son imposibles de predecir. Ya sea en su humor, en sus ganas o simplemente en lo que dice. Lucas Arnold Ker da la impresión de ser una de esas personas, sin puntos grises, que con los años, la madurez y los golpes de la vida misma se ha convertido en alguien más relajado y parsimonioso.

Apenas unos días pasaron de todo el vértigo de la final de la Copa Davis, de la que Lucas fue parte como colaborador del equipo argentino. Sin embargo, al momento de recibirnos en su muy linda casa, en un barrio cerrado de la zona de Don Torcuato, se lo ve muy tranquilo, aprovechando el día soleado con su mujer Yanina al borde de la pileta. Cuando ve nuestro fotógrafo Sergio descargar todo su equipamiento, se asombra y se lamenta: “No me imaginaba tanto despliegue. ¡Qué lástima que Nacho está en el colegio!”, en referencia a su hijo, al que lleva a todos lados y con quien comparte una relación muy especial, sino además varios rasgos de su personalidad.

Luego de la sesión de fotos, algo novedoso pero divertido para Lucas, se prende el grabador y en el medio del jardín comienza esta charla sobre su duro pasado, su feliz presente y su valorado futuro.

 ¿Cómo estas viviendo estos días?

Bueno, la verdad que es un presente bastante bueno, después de todas las cosas que me pasaron. Estoy muy bien, en familia, contento, empezando las vacaciones.  Aunque también ahora hay algo que… (se frena en la respuesta) El 6 de diciembre sería el cumpleaños de mi mamá y va a ser el primero sin ella (NdeR: la madre de Lucas, Lindsay Ker, que también supo ser una tenista destacada, falleció en enero de este año). Es una fecha especial, pero bueno, en general, todo bastante bien.

Mucha gente desconoce todo lo que tuviste que vivir a lo largo de estos años. ¿Podrías hacer un resumen de tu historia?

(duda unos segundos, como buscando por donde empezar) Bueno, estaba todo tranquilo, hasta que en 2004 me separé de mi mujer Yanina, con quien había estado diez años. Ahí me encontré con otra vida, con otras cosas que no son el tenis: más diversión, más…cosas locas, si le querés decir. Al año y medio me diagnosticaron un cáncer testicular. Fue un shock muy grande, yo estando separado… Me tuvieron que operar para saber si era maligno, y bueno, fue todo muy rápido. Me fui al US Open y ahí me dijeron que me tenía que hacer el tratamiento de quimioterapia durante seis meses, porque el cáncer se había ido al estómago y a los pulmones. Ahí fue cuando volví con Yanina, que me ayudó muchísimo, lo mismo que mi hijo Nacho. Y fueron seis meses durísimos. Al principio no lo parecía tanto, pero la gente que pasó por lo mismo sabe que con las semanas se va poniendo peor.

La verdad es que si miro para atrás, no puedo creer todo lo que me pasó.

¿Qué necesitaste para volver a estar de esta manera?

Creo que mucha voluntad. Después del cáncer y la quimioterapia mi sueño era volver a jugar al tenis en buen nivel, a recuperar mi vida junto al tenis. Y fue eso: voluntad y mucha determinación.

La pregunta va de la mano con la anterior: ¿Cómo hiciste para levantarte después de cada golpe que te dio la vida?

El apoyo de mi familia, de mi esposa y de mi hijo Nacho, me dio mucha fuerza. También mi hermana con sus hijos me apoyaron mucho, mi papá, mi mamá. Todo el entorno.

¿Qué papel jugó tu familia en todo este proceso?

Importantísimo, vital. Estar con los seres que te quieren de verdad, es fundamental. Lo mismo  que algunos amigos muy importante en mi vida, que me ayudaron mucho.

Frente a todos estos golpes, ¿cuántas veces dijiste: “basta, no doy más, me entrego”?

Puede ser que lo haya pensado, pero no tuve muchos de esos momentos, a decir verdad. Los momentos más duros sin duda fueron durante el tratamiento de quimioterapia: los vómitos, la fiebre, el estar tan débil que no podés ni levantarte de la cama. Se mezcla todo: la quicio, la depresión, la incertidumbre de lo que va a pasar. Yo, un tipo vital, que entrenaba 5 o 6 horas por día, de repente me encontré a los 32 años sin poder levantarme de la cama. Fue muy difícil. Pero la verdad es que miro para atrás, a apenas dos años de haber terminado el tratamiento, y no lo puedo creer.

Así y todo, el tenis siempre estuvo en tu cabeza…

Sí, se puede decir que sí. Pero te digo que hubo momentos muy oscuros durante la quimio, que no sabía nada, no entendía lo que me estaba pasando. A veces, sí, pensaba que no iba a volver a jugar nunca al tenis.

A través de tu experiencia, ¿qué mensaje o consejo podés transmitirle a la gente que pueda estar pasando por situaciones similares a las tuyas?

Que hay que seguir luchando. Por más que uno esté hecho mier…, se puede salir. Que en el horizonte hay cosas mejores. En el momento seguramente no te das cuenta, de nada, pero vale la pena levantarse todos los días y saber que las cosas malas pueden pasar. Lo malo pasa…

¿Cómo te trató el mundo del tenis, acá y en el exterior?

En general, bien. Lo raro fue que la primera nota por este tema me la hicieron afuera, y no acá. O sea, soy un poquito más conocido acá que afuera, y que se le de mayor discusión a la nota me hicieron en Deuce (la revista oficial de la ATP), me sorprendió un poco. Pero cuando volví, varios amigos del me apoyaron. Muchos lo hicieron durante la quimio: Mariano Hood, (Mariano) Zabaleta y otros chicos.

¿Qué se siente volver a estar en el buen nivel, otra vez?

Es lindo. Me acuerdo cuando, después de todo o que me pasó, entré a la cancha en el Abierto de Australia, un partido que jugué con Feliciano López, contra dos brasileños. Fue el primer torneo y la mayor alegría. Haber estado en la Copa Davis también fue un gran honor y me llena de orgullo.

¿Con quién o qué torneos te ves jugando el año que viene?

(risas) Recién empiezan las vacaciones. La verdad no lo tengo muy definido. Me gustaría formar una pareja y entrar al Masters, que es algo que nunca pude hacer. Igual, estoy muy relajado y sin tanta ansiedad pensando en el próximo año.

¿Qué tan cerca estuviste de jugar la Copa Davis?

(piensa la respuesta unos segundos) Habría que preguntarle a (Alberto) Mancini (sonríe). No sé, cuando estábamos jugando los torneos previos con David (Nalbandian) yo sabía que si jugaba bien, tenía la chance de estar; o por lo menos así pensaba. Yo con David me sentía muy bien, muy motivado, y también presionado. Al ser él tan bueno, te exige en igual medida, que es normal. En los torneos ganamos buenos partidos. Creo que si tenía un mejor torneo en Madrid, capaz que entraba en el equipo…o no. Eso hay que preguntarle a Mancini.

No estuviste en el equipo definitivo, pero fuiste parte, en cierto modo, de la final. ¿Cómo fue vivir esas dos semanas previas, y los días de competencia?

(nuevamente, piensa mucho la respuesta y buscando las palabras adecuadas) Las dos semanas previas…(otra vez, hace una pausa), por momentos fueron buenas, y en otros, se notaba la tensión, sobre todo a medida que se acercaba el partido. Hubo situaciones incómodas, tensas…Fue una experiencia, y ojalá le sirva a cada uno de los que estuvimos ahí.

¿Llegaste a disfrutarlo?

Sí, o sea: para mí entrenar en la cancha donde se jugó la final de la Davis, lo disfruté mucho. Pero hubo otros momentos que no.

Siendo un especialista en dobles, ¿cuál es tu visión de porque se perdió en el dobles?

En el dobles, una o dos bolas cambian mucho el rumbo del partido. Creo que los chicos arrancaron bien, sobre todo David, devolviendo muy bien. Después, en el segundo set, hubo un momento clave, cuando le quiebran a David, donde el Gordo erra dos bolas relativamente fáciles. Se pudo haber ido al tie break, con un Verdasco que la gente lo estaba volviendo loco, y Argentina con muchas chances. Si se gana ese set, el partido estaba prácticamente definido.

En el tercer set, David se paró bastante, no estuvo activo. Quizás porque el Gordo erró esa pelota, cosas…cosas que se te pasan por la cabeza. Estuvo mucho tiempo ausente David y ahí bajó mucho la pareja. Como dijeron Verdasco y López, en el dobles la química con el compañero es muy importante. Por más que            uno sea claramente el líder, puede ser que tenga momentos malos. Y cuando bajó David, ahí se notó mucho. Muchas cosas se le deben haber pasado por la cabeza. No lo hablé con él, pero quizás fue calentura, frustración, o pensar que se podía perder la final contra López y Verdasco…no sé, muchas cosas.

Después se perdió el tie break en forma un poco extraña, ellos se hicieron fuertes, se apoyaron en sus saques y terminaron ganando. Increíble.

¿Cuál es tu visión personal de lo que pasó en la final, en todos los aspectos?

(una vez, más, se detiene a pensar la respuesta) Y…yo no estaba cuando se tuvo que elegir la sede y no sé bien como fue, pero me parece que no hubo una verdadera unión del grupo. Creo que mucha gente tiró para su lado, y se llegó mal al fin de semana. Quizás se pudo haber aclarado las cosas antes o haber limpiado las relaciones. Ahora que ya pasó, es más fácil hablar. Pienso que hay que aprender a tirar todos para el mismo lado.

¿Por qué se perdió?

Se perdió porque (Juan Martín) Del Potro estaba mal físicamente. Porque se podía perder el dobles y ganar igual. Él llegó mal de China, muy cansado. Y quizás, también, porque no había una pareja de dobles más formada, como ellos. A los españoles, el capitán les dio la seguridad de que iban a jugar todo el dobles todo el año. Y el dobles en la Davis es un punto muy importante. Por algo el que lo gana casi siempre termina ganando la serie. Es así.

 ¿Creés que se perdió principalmente en la cancha, o por los factores externos?

No, pueden pasar muchas cosas, pero lo que vale es lo que pasa en la cancha. Podría haber pasado todo lo que pasó en la previa, y así y todo ganar la serie. Sin duda.

¿Te ves jugando la Copa Davis en 2009?

Ojalá, me encantaría. Entreno para eso y es una de mis mayores motivaciones.

¿Tenés alguna preferencia sobre el nuevo capitán?

Y, me gustaría que sea alguien que sepa del circuito, que tenga diálogo con los jugadores y, sobre todo, los integre.

Hoy en día, cuando entrás a una cancha de tenis, ¿qué se cruza por la cabeza?

Muchas veces no lo puedo creer. Después de todo lo que me pasó, el poder estar en una cancha…Ahora juego mucho más relajado, más suelto. Ahora, el tenis, en la vida, es como una pavada. Antes perdía un partido y me volvía loco, me angustiaba mucho. Ahora lo disfruto mucho más.

¿Qué fue y qué es el tenis en tu vida?

Todo, una forma de vivir. A los dos años agarré mi primera raqueta. Es algo que va a estar siempre adentro mío y me va a apasionar toda la vida.

Vilas Day

15 de Diciembre del 2008

flyer-vilas-day.JPG 

¿Saben algo ustedes de la historia y las historias que guarda nuestro club? Me animaría a decir que hubo cosas (anécdotas, momentos, personas) que quedaron en el olvido de muchos y en la ignorancia de tantos otros. Por eso decidimos juntar a los dos que más vivieron acá adentro para que nos contasen cómo empezó todo, con lujo de detalle y de buena fuente: Guillermo Vilas y su Robin, Alejandro “Fucchi” Fusilier.

Pero claro, no ibamos a dejar que dos grandes del tenis se llenasen la boca de palabras sin agarrar una raqueta y demostrar un poco de buen juego, por eso les pedimos que nos cuenten algunos “tips” de esos que solo saben los que nacieron sobre el polvo de ladrillo.

“Con palabras y “tips” no se gana ningún partido” podrán decir algunos. Para que ninguno dude de todos los adjetivos halagadores que osamos mencionar por ahí arriba, también vamos a ver un rato de tenis. Los chicos de FUTURE -entre ellos varios juniors del club- jugarán un match exhibitorio junto con Vilas, Fucchi y algunos jugadores de La Legión.

Además, para que no digan que nos jactamos del buen pasar del pasado y del futuro, también vamos a contar con la presencia de una Top 10 femenina del presente, cuyo nombre preferimos reservarnos para darles a todos una linda sorpresa.

Pretemporada de Tenis

3 de Diciembre del 2008

blog-ii.jpg

 

Faltan pocos días para el verano y el Vilas se prepara para una nueva pretemporada a puro tenis. ¿Una colonia de  tenis? Algo así, pero una colonia de donde supieron salir grandes tenistas como Guillermo Coria, Martín Vasallo Argüello o Agustín Calleri. Entre los Juniors que participarán este verano se encuentran 4 de los top 10 argentinos: Kevin Konferak (Nº1), Marco Trunguellippi, Facundo Mena y Valentín Flores.

 

La pretemporada está a cargo de Diego Varela y apunta principalmente al trabajo individual personalizado, con chicos que van desde los 8 (iniciales) hasta los 20 años (profesionales). Los más chicos dedicados a la escuela de tenis y los más grandes entrenando en la categoría “Alto Rendimiento”. Todo esto en el Vilas Club, lugar donde cuentan con un preparador físico y un seguimiento médico a cargo del departamento de kinesiología y la nutricionista del club. Además, los chicos tienen acceso a la pileta para refrescarse y pasar sus horas libres, esto es importante tanto para los que realizan la pretemporada en un turno como para los que toman la opción del doble turno.

 

En el verano de 2008, la pretemporada contó con 80 chicos de todas las edades y fue un verdadero éxito. Este año esperamos contar con muchos más, dado que a partir de estos dos meses de entrenamiento se formarán los equipos interclubes que estarán participando en las categorías sub. 10 y sub. 12 durante el 2009.

 

Empezamos el 19 de enero para terminar a fines de febrero. Te esperamos.

 

blog3.jpg

Sergio Roitman - Entre raquetas y platillos

1 de Diciembre del 2008

Siempre es bueno demostrar que hay vida más allá del tenis, y Sergio Roitman es un claro ejemplo de ello. En la intimidad de su casa, Escopeta nos mostró sus habilidad con la batería y nos contó acerca de su otra pasión: la música.

Gentileza Revista GRIP

sergio_roitman_06.jpg

Por Alejandro DeLarge 

Primero, algo que todos quieren saber. ¿De donde salió el apodo Escopeta?

Nació cuando yo tenía 15 años. Me lo pusieron Nico Massú y Fernando González.  Primero, porque era flaco y alto; y además le pegaba con la derecha como si fuese un escopetazo. ¡Así que no quedaba otra que Escopeta! (risas) Y la derecha sigue siendo mi golpe más…violento.

¿Cuándo empezaste a jugar al tenis?

A los diez años. No hacía otro deporte, tocaba el piano nada más. Mis viejos querían que estudiara piano clásico, y de hecho lo hice durante casi seis años. A los diez empecé de casualidad a jugar al tenis, me empezó a gustar y a los 12 tuve que elegir, porque se complicaba. Con el colegio no me daban los horarios. Hasta que un día tenía que decidir entre dar un concierto, o hacer una exhibición para unos chicos de una escuelita de tenis. Nada del otro mundo, simplemente mostrar los golpes, pero para mí era todo un acontecimiento. Aunque en realidad era mucho más importante el concierto. Elegí la exhibición y ahí se inclinó la balanza.

Se puede decir que fue una decisión totalmente tuya…

Sí, ciento por ciento. Si bien mis viejos siempre me inculcaron el piano, y mismo mi papá era un gran pianista, una vez que me decidí, me apoyaron en todo. ¿Dónde empecé? En un club que se llamaba Village, en Flores. Tenía apenas tres canchas, pero todavía hoy tengo relación con la gente de ahí. Hasta mi primer profesor, Carlos Papa, vino a ver todos mis partidos de la Copa Petrobras.

Después me hice federado en Ferro. A los 16 jugué mis dos primeros torneos profesionales, pero en Argentina ¡No viajaba ni a la esquina a esa edad! (risas) Y eso se lo agradezco a mis padres, porque lo único que me exigieron era que terminara el colegio.

¿Cómo fue consolidarse en profesionales?

Empecé mejor en dobles, ganando dos ATP en dos años, en Umag y Amsterdam. No me había ido mal en Futures en singles, nada mal. Igualmente, y esta es una historia que no muchos conocen, yo en esa época estuve a punto de irme a estudiar a Estados Unidos. No era una mala opción: no me gustaba mucho la idea, pero podía seguir jugando al tenis, y además tener un título. Era una época mala para el tenis argentino, con muy pocos torneos de ese nivel en el país, y mi realidad me permitía jugar solos dos torneos Satélite al año. Mis viejos no tenían un peso para que yo pudiera viajar, yo tampoco era Nalbandian (sonríe), no tenía apoyo de ninguna parte…Sentía que tenía que abrir el juego. Mi vieja me pagaba el último pasaje, a Brasilia, para jugar dos Futures. Entré de último y terminé ganando. Cobré 1500 dólares, que para mí era una fortuna. Con esa plata me fui a jugar otros Futures a Ecuador; me fue bien, hice lo mismo y me fui a Paraguay. Así fui ganando, hasta acercarme al puesto 300 del ranking, y con algunos dólares ganados. Eso fue el año 1998.

Después, totalmente de casualidad, me anoté en la qualy del torneo de dobles del ATP de Holanda. No sé como, pero lo gané, y de repente me encontré con un cheque de 28.000 dólares en la mano. No lo podía creer…¡me sentía Tío Rico! Pero no era plata para mí. Lo veía como una inversión, y un respiro para poder seguir creciendo en lo mío. No me importaba comprar un auto…

Me metí entre los 100 primeros de dobles, y eso me permitía seguir viajando. Así fue durante mucho tiempo. ¡Pero yo soy singlista! Alcancé una final de singles en un Challenger, quera muy importante para mí, y me dije ¡al fin!

Se puede decir que tuviste un ascenso bastante escalonado en tu carrera.

Sí, es cierto. Es que además era como un mecanismo de defensa para mí. O miraba las cosas de esa manera, o sino tendría que haber dejado el tenis hace tiempo. Yo jugué cinco años gratis al tenis. Terminaba, literalmente, con cero pesos en el bolsillo. Viajaba todo el año, me rompía el cu… entrenando y terminaba en cero, man.

¿Que hayas pegado el salto a los 28 años fue como una revancha tardía?

No, porque yo me sentía cerca de ese nivel unos años antes. Ya había jugado todos los Grand Slam con buenos partidos, había ganado un par de torneos ATP en dobles…Me metí entre los 100 primeros a los 26 años. Hoy ya tengo 29.

Hay un dato bastante curioso: le ganaste a Rafael Nadal en una final.

(sonríe) No, le gané dos veces. ( entre risas) En el historial oficial aparece una vez, pero también le gané en la qualy de Mallorca, en su casa. Creo que él tendría 7, 8 años, pero bueno… (risas)

Hace poco llegaste a la semifinal del US Open, con Tommy Robredo. ¿Cómo llegaste a formar con él?

Sí, que no es poco. Me gusta jugar dobles, siempre que puedo, lo juego. Con Tommy hablé ahí mismo, en Nueva York. Tengo buena onda con él, así que me dijo que sí.

¿Sentís que vas a seguir jugando durante mucho tiempo más?

Este año fue muy atípico. Yo por lo general disfruto lo que hago. Grito, puteo, pero la paso bien…encuentro cosas para hacer. Pero este año no la pasé tan bien adentro de al cancha. En su momento pensé que podía ser una señal de algo, pero no. Fue un año malo, estoy volviendo, sigo con ganas. Así que no veo el final por ahora.

¿Te queda por un cumplir algún sueño dentro del tenis?

Y…quiero ganar un ATP antes de retirarme. Es un poco como una materia pendiente.

¿De los torneos que ganaste, puede ser que la Copa Petrobras de Buenos Aires haya sido especial?

Fue el mejor, lejos. Ganar en Buenos Aires fue lo mejor que me pasó. Gané torneos más importantes, pero en ningún lugar viví lo que viví esa semana en Buenos Aires.

Vamos, ahora sí, a la música. ¿Quiénes son tus ídolos, tus bandas referentes?

Uh, tengo muchas. Una es Judas Priest, que viene a Argentina a fin de año y estoy buscando la manera de conocerlos. Tengo un par de amigos que son músicos, como el bajista de Los Pericos, gente de Rata Blanca…

Después está Dee Snider, el cantante de Twisted Sister, que me parte al cabeza.  Es una banda que escucho desde los diez años, y traté de seguirla a todos lados. Me gusta mucho el heavy-metal clásico.

Siempre me había gustado mucho la música. De chico, cuando empecé a tocar la batería, iba a ver conciertos, me gustaba la onda heavy-metal. Todos los fines de semana iba a ver Hermética, ORCAS, Motörhead…todas las que venían, bah.

¿Además de la batería tocás la guitarra?

Si, bah, en realidad estoy aprendiendo. Me gusta, pero todavía no los puedo seguir a los chicos, me cuesta. Pero sin dudas voy a tocar la guitarra en un futuro.

¿Tenés algún referente entre los bateristas?

Bueno, Lars Ulrich (de Metallica), un genio, es mi ídolo, que también jugaba al tenis. A los 17 años era el número 5 de su país. Jugaba muy bien, prometía mucho. Igual no se equivocó (risas) No le fue nada mal…

Yo coleccionaba fotos de Lars, y en una está con Guillermo Vilas, que jugaba con su padre (NdeR: Torben Ulrich, tenista profesional)

¿Cuándo estás viajando te llevás algún instrumento para tocar?

No, afuera era muy difícil, casi imposible te diría. Lo único que hacíamos con Ale (Alejandro Lombardo, su entrenador), que también le gusta mucho la música, era ir a ver algún concierto. Llegábamos al hotel y lo primero que hacíamos era preguntar donde había un pub con una banda en vivo para ir a ver. Así nos alimentábamos con música de alguna manera.

¿Tocás de vez en cuando con algún otro tenista?

No, toco con Ale, que toca la guitarra y también algo de batería. Quizás en algún torneo, si hay alguna fiesta            o algún escenario con guitarras, tocamos. Los brasileños, (Flavio) Saretta toca bien, su entrenador también.

¿Y te animaste a tocar con algunos de los más veteranos, como McEnroe, Pat Cash o Wilander?

Y, me encantaría, pero no me dejan ni ahí. Los vi varias veces. En algunos torneos coincidimos con el Seniors Tour, y ellos lo único que piden es que haya un escenario con instrumentos. Si me ofrecen sentarme en la batería, me mando de cabeza.

¿Hay algún estadio en que jugaste que te dieron ganas de sacar la red y armar un recital?

El US Open, sin dudas. Está todo preparado para que sea un show, más que un torneo de tenis. Es un estadio que tranquilamente se podría usar para conciertos.

Si te tenés que llevar tres discos a alguna parte, ¿cuáles elegís?

(piensa largamente la respuesta) Y…me llevaría el primero de Metallica, alguno de AC/DC y uno de Judas Priest. Y dejame meter uno de (Iron) Maiden. Me llevo cuatro…(risas)

¿Y la banda en la que tocás va por ese estilo también?

Cuando tocábamos antes de que empezar a viajar, a los 17 años, veníamos muy marcados por el metal. Ahora, que mis amigos se amariconaron un poquito, quieren tocar otras cosas. Les gusta Coldplay, el reggae, algo de rock…Pero para tocar la batería necesitás algo con más fuerza.

¿Tiene nombre la banda?

No, no…no tiene. Ponele Match Point si querés (risas) ¿Qué onda va a ser? Y, va a ser un estilo (Gustavo) Cerati, que me parece un genio con mezcla de (piensa, buscando algún otro nombre, pero no aparece)…no sé. Estaría bueno que fuera tipo el unplugged de Kiss, que me vuelve loco también.

Para terminar, contatos como surgió la idea de No Brand, la marca de ropa que usás en los partidos.

Me vinieron a ver un par de amigos, me contaron la idea del proyecto y me asocié con ellos. Es una idea fantástica: mostrar a la Argentina sin palabras, a través de íconos modernos. Es un laburo muy grande. Hay un libro publicado –que se puede comprar en el local de No Brand, en Gorriti y Carranza- con la explicación de cómo se armó cada ícono y lo que representa cada uno para nosotros, los argentinos, en una forma muy divertida. A la gente le gustó y la está recibiendo muy bien.

La Copa en Casa

17 de Noviembre del 2008

blog2.jpg 

Faltan menos de 10 días para que se juegue la tan ansiada final frente a España. Algunos no lo podrán creer, pero los socios del Vilas tuvieron el jueves la posibilidad de ver el trofeo oficial y sacarse unas fotos con él. Así es: la ensaladera en el Vilas Club. Estas son las fotos entre las que se encuentran Marcelo Tinelli, Zabaleta, Fucci e incluso Chela buscando su nombre en las chapas de la copa.

BubbleShare: Share photos - Craft Ideas
Después de un largo día en el predio del Vilas, la copa tenía que viajar a la Asociación Argentina de Tenis para estar resguardada. Nosotros no nos quisimos despegar del trofeo asi que tomamos parte en el “operativo desarmado”, que pueden ver a continuación.

BubbleShare: Share photos - Play some Online Games.

Ya sabemos que está en nuestro país, ahora queremos que se quede demostrándolo en la cancha. Es verdad, no va a ser lo mismo sin Rafa, de hecho algunos intentaron lo imposible para que el Nº1 jugara la final, pero parece que no lo conseguirán. Otros tantos viajaron a Mar del Plata para conseguir su entrada y no lograron dar con ellas, o por lo rápido que se agotaron o por lo indescriptiblemente caras que salían. Pero está bien, lo veremos por la tele llenos de orgullo.

Arriba Argentina, se viene la final.

Vilas Club
-
Vilas Club  |  Corporate Wellness  |  Cybex

© 2007 Vilas Club  /  Todos los derechos reservados.
Contáctenos » info@vilasclub.com.ar

Búsqueda de profesionales » RRHH
Vilas Club is proudly powered by WordPress  |  Entries (RSS) and Comments (RSS).