Consejos para mejorar la postura, evitar dolores musculares y bajar la tensión durante la jornada laboral.
Estar mucho tiempo parado delante de una máquina, sentado delante del monitor o corriendo de un lado a otro, de reunión en reunión, tiene sus consecuencias sobre el cuerpo y la mente. Dolores de espalda, de cuello, de piernas, estrés… los nervios sumados a la falta de ejercicio y todo esto combinado con una alimentación poco saludable, son una mezcla de factores que, poco a poco, van sumando inarmonía a nuestro estado de equilibrio físico y mental general.
Algunos ejercicios simples pueden ayudar a mitigar molestias. Son rutinas cortas, fáciles y saludables, que llevan algunos minutos y pueden realizarse sin dejar las obligaciones laborales.
1) Si estás frente a la computadora…
• Podés pararte firmemente frente a una silla (¡cuidado con las ruedas!), con los pies separados. Doblá las rodillas como si te estuvieras sentando, cargando el peso del cuerpo sobre los talones. Cuando tus piernas estén paralelas al asiento, subí despacio, hasta quedar parado. Repetí este ejercicio al menos 10 veces, 3 veces por día.
• De vez en cuando, tratá de abandonar la postura que mantenés en el box: “visitá” a tu vecino en el trabajo, podés pararte y sentarte varias veces, levantá y bajá los dedos de los pies manteniendo los talones en el suelo, luego mantené en el suelo los dedos y mové hacia arriba y abajo los talones y realizá pequeñas caminatas por la oficina.
• Ejercitá los glúteos, sentándote o parándote, y manteniendo apretados por un tiempo los músculos de la cola, para luego relajarlos.
• Bajá la tensión levantando los hombros hasta las orejas. Mantenelos en esa posición unos segundos y luego relajalos. Repetí este ejercicio al menos cinco veces cada vez que sientas tensión en la zona que va del cuello hasta los omóplatos.
• Con las palmas de las manos en una silla -de espaldas a ella- y los pies en el piso, bajá la cola despacio hasta el final de la silla. Mientras, doblá los codos y bajá el cuerpo. Luego, poné los brazos derechos y volvé a la posición de comienzo. Repetí este ejercicio 5 veces, 3 veces por día.
2) Para aquellos que pasan muchas horas de pie…
• Con los brazos a los costados, da un paso lo más amplio posible hacia delante con la pierna derecha, flexionando la rodilla hasta que el muslo quede paralelo al piso. La rodilla de la pierna de adelante no debe pasar la línea del tobillo. Utilizando la misma pierna, regresá a la posición de comienzo, y luego repetí el ejercicio con la pierna izquierda. Mantené la postura entre 5 y 10 respiraciones de cada lado.
• Con la espalda contra la pared, mové los pies lo más lejos posible, hasta que la pared sostenga todo el peso de la espalda. Doblá las rodillas para que las piernas formen un ángulo de 90 grados. Y mantené esta postura el tiempo que puedas. Repetí el ejercicio al menos 5 veces.
• Parate firmemente con los dedos de los pies hacia delante. Luego, doblá lentamente las rodillas en la dirección de los dedos, hasta no verlos más desde ningún ángulo. Regresá lentamente a la posición de inicio. Repetí el ejercicio al menos 10 veces cada vez que sientas las piernas cansadas.
• Paráte con las piernas abiertas, formando una V, con una distancia de aproximadamente tres veces el ancho de tus hombros entre cada pie. Tomáte de los antebrazos y bajá la cintura en dirección al suelo apoyando la cabeza en los antebrazos. Llevá toda tu atención al entrecejo y sentí el peso de la cabeza como si te anclara al suelo. Mantenéte en la posición durante 5 respiraciones y repetí el ejercicio entre 5 y 10 veces. Tenés que notar cómo los músculos van cediendo y cada vez llegás a bajar un poco más que la anterior.