¿Te la pasás el día entero rebotando de un lado a otro como pelota de pinball, o atornillado/a a la silla? ¿Los dedos de tus manos y el teclado de la laptop ya son una pareja inseparable? ¿Los viajes en avión se te hacen interminables y no ves la hora de teletransportarte? ¿Mientras leés esto te estás dando cuenta del ritmo diario que llevás?
Ok, no desesperes, te ofrecemos una serie de ejercicios cortos y fáciles que te van a ayudar a mejorar la postura, evitar dolores musculares y bajar el estrés que te genera la rutina laboral.
Mucho tiempo de pie
Manteniendo los brazos al costado del cuerpo da un paso bien amplio hacia delante con la pierna derecha, flexionando la rodilla hasta que el muslo quede paralelo al piso y sin pasarte de la línea del tobillo. Mantenete en esa posición entre 5 y 10 respiraciones. Descansá. Repetí el ejercicio con la pierna izquierda.
Apoyando la espalda contra la pared, llevá los pies bien hacia adelante, hasta que sientas que la pared sostiene todo el peso de tu espalda. Lentamente doblá las rodillas hasta formar un ángulo de 90º con las rodillas. Mantené la postura el tiempo que puedas y descansá. Repetilo hasta 5 veces.
De pie, abrí las piernas formando una V bieeeeen amplia y mientras bajás lentamente la cintura en dirección al suelo agarrate de los antebrazos y apoyando en ellos tu frente. Sentí el peso de tu cabeza y llevá la atención al entrecejo. Con cada exalación relajate un poco más. Después de 5 respiraciones descansá. Podés repetir este ejercicio entre 5 y 10 veces observando cómo cada vez llegás a bajar un poco más que la anterior.
Frente a la compu
Subí tus hombros bien cerca de las orejas, mantené la posición unos segundos yyyyy… relajate. Repetí el movimiento hasta 5 veces. Podés hacer este ejercicio cada vez sientas tensión en la zona que va del cuello a los omóplatos.
Levantate de tu silla y parate con los pies un poco separados entre sí. Lentamente comenzá a flexionar las rodillas como si te fueras a sentar y llevá el peso de tu cuerpo a los talones. Cuando tus piernas hayan formado un ángulo de 90º -y tengas muchas ganas de sentarte-, entonces empezá a subir bien despacio. Podés repetir este ejercicio con todos tus compañeros de trabajo –especialmente en las reuniones de directorio- al menos 10 veces, y hasta 3 veces por día.
Con las palmas de las manos en una silla -de espaldas a ella- y los pies en el piso, bajá la cola despacio hasta el final de la silla. Mientras, doblá los codos y bajá el cuerpo. Luego, poné los brazos derechos y volvé a la posición de comienzo. Repetí este ejercicio 5 veces, 3 veces por día.
En el avión
Antes de salir para el aeropuerto sacá una pelotita de golf de la bolsa de palos, otra del tubo de tenis –canchas rápidas o lentas, es indiferente- y ponelas en tu bolso de manos.
Durante el viaje, quitate los zapatos –acaso el más grande de los pequeños placeres sobre el avión- y poné la pelota debajo del pie derecho. Durante 1 minuto hacela rodar por toda la planta del pie, deteniéndote en las zonas donde haya más dolor. Repetí el ejercicio con el pie izquierdo. Al terminar, si algún pasajero lleva un putter encima, recomendamos organizar un torneo de putting green.
Una vez terminados los 18 hoyos –y ya de vuelta del bar del 19- pasamos al tenis. Mientras estás sentado, presioná suavemente la pelota con tu espalda contra el asiento –justo entre la columna y el omóplato derecho-, llevando la mano derecha al hombro izquierdo –para que tu omóplato derecho se aleje levemente de la columna-. Durante 30 a 45 segundos masajeá las zonas contracturadas, manteniendo el mentón contra el pecho para evitar una contractura en el cuello. Cuando sea suficiente, cambiá de lado.
Es bueno elongar las piernas, apenas bajamos del avión, para evitar dolores de cintura. Así que en alguno de los pasillos del aeropuerto –evitar las cintas transportadoras y las escaleras mecánicas para esto-, frená unos minutos y da un paso al frente con el pie izquierdo, rotá levemente el pie derecho hacia adentro y mantené la cadera mirando hacia delante. Contrayendo fuertemente el glúteo derecho vas a sentir una elongación en todo el muslo de esa pierna. Para aumentar la elongación levantá el brazo derecho lo más alto posible. Mantené la posición por 1 minuto y cambiá de lado. Al terminar, con la mejor cara de nada, seguí caminando hasta la zona de reclamo de equipajes y después de recuperar tus valijas perdete entre las góndolas del free-shop.
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