Sergio Roitman - Entre raquetas y platillos
Siempre es bueno demostrar que hay vida más allá del tenis, y Sergio Roitman es un claro ejemplo de ello. En la intimidad de su casa, Escopeta nos mostró sus habilidad con la batería y nos contó acerca de su otra pasión: la música.
Gentileza Revista GRIP

Por Alejandro DeLarge
Primero, algo que todos quieren saber. ¿De donde salió el apodo Escopeta?
Nació cuando yo tenía 15 años. Me lo pusieron Nico Massú y Fernando González. Primero, porque era flaco y alto; y además le pegaba con la derecha como si fuese un escopetazo. ¡Así que no quedaba otra que Escopeta! (risas) Y la derecha sigue siendo mi golpe más…violento.
¿Cuándo empezaste a jugar al tenis?
A los diez años. No hacía otro deporte, tocaba el piano nada más. Mis viejos querían que estudiara piano clásico, y de hecho lo hice durante casi seis años. A los diez empecé de casualidad a jugar al tenis, me empezó a gustar y a los 12 tuve que elegir, porque se complicaba. Con el colegio no me daban los horarios. Hasta que un día tenía que decidir entre dar un concierto, o hacer una exhibición para unos chicos de una escuelita de tenis. Nada del otro mundo, simplemente mostrar los golpes, pero para mí era todo un acontecimiento. Aunque en realidad era mucho más importante el concierto. Elegí la exhibición y ahí se inclinó la balanza.
Se puede decir que fue una decisión totalmente tuya…
Sí, ciento por ciento. Si bien mis viejos siempre me inculcaron el piano, y mismo mi papá era un gran pianista, una vez que me decidí, me apoyaron en todo. ¿Dónde empecé? En un club que se llamaba Village, en Flores. Tenía apenas tres canchas, pero todavía hoy tengo relación con la gente de ahí. Hasta mi primer profesor, Carlos Papa, vino a ver todos mis partidos de
Después me hice federado en Ferro. A los 16 jugué mis dos primeros torneos profesionales, pero en Argentina ¡No viajaba ni a la esquina a esa edad! (risas) Y eso se lo agradezco a mis padres, porque lo único que me exigieron era que terminara el colegio.
¿Cómo fue consolidarse en profesionales?
Empecé mejor en dobles, ganando dos ATP en dos años, en Umag y Amsterdam. No me había ido mal en Futures en singles, nada mal. Igualmente, y esta es una historia que no muchos conocen, yo en esa época estuve a punto de irme a estudiar a Estados Unidos. No era una mala opción: no me gustaba mucho la idea, pero podía seguir jugando al tenis, y además tener un título. Era una época mala para el tenis argentino, con muy pocos torneos de ese nivel en el país, y mi realidad me permitía jugar solos dos torneos Satélite al año. Mis viejos no tenían un peso para que yo pudiera viajar, yo tampoco era Nalbandian (sonríe), no tenía apoyo de ninguna parte…Sentía que tenía que abrir el juego. Mi vieja me pagaba el último pasaje, a Brasilia, para jugar dos Futures. Entré de último y terminé ganando. Cobré 1500 dólares, que para mí era una fortuna. Con esa plata me fui a jugar otros Futures a Ecuador; me fue bien, hice lo mismo y me fui a Paraguay. Así fui ganando, hasta acercarme al puesto 300 del ranking, y con algunos dólares ganados. Eso fue el año 1998.
Después, totalmente de casualidad, me anoté en la qualy del torneo de dobles del ATP de Holanda. No sé como, pero lo gané, y de repente me encontré con un cheque de 28.000 dólares en la mano. No lo podía creer…¡me sentía Tío Rico! Pero no era plata para mí. Lo veía como una inversión, y un respiro para poder seguir creciendo en lo mío. No me importaba comprar un auto…
Me metí entre los 100 primeros de dobles, y eso me permitía seguir viajando. Así fue durante mucho tiempo. ¡Pero yo soy singlista! Alcancé una final de singles en un Challenger, quera muy importante para mí, y me dije ¡al fin!
Se puede decir que tuviste un ascenso bastante escalonado en tu carrera.
Sí, es cierto. Es que además era como un mecanismo de defensa para mí. O miraba las cosas de esa manera, o sino tendría que haber dejado el tenis hace tiempo. Yo jugué cinco años gratis al tenis. Terminaba, literalmente, con cero pesos en el bolsillo. Viajaba todo el año, me rompía el cu… entrenando y terminaba en cero, man.
¿Que hayas pegado el salto a los 28 años fue como una revancha tardía?
No, porque yo me sentía cerca de ese nivel unos años antes. Ya había jugado todos los Grand Slam con buenos partidos, había ganado un par de torneos ATP en dobles…Me metí entre los 100 primeros a los 26 años. Hoy ya tengo 29.
Hay un dato bastante curioso: le ganaste a Rafael Nadal en una final.
(sonríe) No, le gané dos veces. ( entre risas) En el historial oficial aparece una vez, pero también le gané en la qualy de Mallorca, en su casa. Creo que él tendría 7, 8 años, pero bueno… (risas)
Hace poco llegaste a la semifinal del US Open, con Tommy Robredo. ¿Cómo llegaste a formar con él?
Sí, que no es poco. Me gusta jugar dobles, siempre que puedo, lo juego. Con Tommy hablé ahí mismo, en Nueva York. Tengo buena onda con él, así que me dijo que sí.
¿Sentís que vas a seguir jugando durante mucho tiempo más?
Este año fue muy atípico. Yo por lo general disfruto lo que hago. Grito, puteo, pero la paso bien…encuentro cosas para hacer. Pero este año no la pasé tan bien adentro de al cancha. En su momento pensé que podía ser una señal de algo, pero no. Fue un año malo, estoy volviendo, sigo con ganas. Así que no veo el final por ahora.
¿Te queda por un cumplir algún sueño dentro del tenis?
Y…quiero ganar un ATP antes de retirarme. Es un poco como una materia pendiente.
¿De los torneos que ganaste, puede ser que
Fue el mejor, lejos. Ganar en Buenos Aires fue lo mejor que me pasó. Gané torneos más importantes, pero en ningún lugar viví lo que viví esa semana en Buenos Aires.
Vamos, ahora sí, a la música. ¿Quiénes son tus ídolos, tus bandas referentes?
Uh, tengo muchas. Una es Judas Priest, que viene a Argentina a fin de año y estoy buscando la manera de conocerlos. Tengo un par de amigos que son músicos, como el bajista de Los Pericos, gente de Rata Blanca…
Después está Dee Snider, el cantante de Twisted Sister, que me parte al cabeza. Es una banda que escucho desde los diez años, y traté de seguirla a todos lados. Me gusta mucho el heavy-metal clásico.
Siempre me había gustado mucho la música. De chico, cuando empecé a tocar la batería, iba a ver conciertos, me gustaba la onda heavy-metal. Todos los fines de semana iba a ver Hermética, ORCAS, Motörhead…todas las que venían, bah.
¿Además de la batería tocás la guitarra?
Si, bah, en realidad estoy aprendiendo. Me gusta, pero todavía no los puedo seguir a los chicos, me cuesta. Pero sin dudas voy a tocar la guitarra en un futuro.
¿Tenés algún referente entre los bateristas?
Bueno, Lars Ulrich (de Metallica), un genio, es mi ídolo, que también jugaba al tenis. A los 17 años era el número 5 de su país. Jugaba muy bien, prometía mucho. Igual no se equivocó (risas) No le fue nada mal…
Yo coleccionaba fotos de Lars, y en una está con Guillermo Vilas, que jugaba con su padre (NdeR: Torben Ulrich, tenista profesional)
¿Cuándo estás viajando te llevás algún instrumento para tocar?
No, afuera era muy difícil, casi imposible te diría. Lo único que hacíamos con Ale (Alejandro Lombardo, su entrenador), que también le gusta mucho la música, era ir a ver algún concierto. Llegábamos al hotel y lo primero que hacíamos era preguntar donde había un pub con una banda en vivo para ir a ver. Así nos alimentábamos con música de alguna manera.
¿Tocás de vez en cuando con algún otro tenista?
No, toco con Ale, que toca la guitarra y también algo de batería. Quizás en algún torneo, si hay alguna fiesta o algún escenario con guitarras, tocamos. Los brasileños, (Flavio) Saretta toca bien, su entrenador también.
¿Y te animaste a tocar con algunos de los más veteranos, como McEnroe, Pat Cash o Wilander?
Y, me encantaría, pero no me dejan ni ahí. Los vi varias veces. En algunos torneos coincidimos con el Seniors Tour, y ellos lo único que piden es que haya un escenario con instrumentos. Si me ofrecen sentarme en la batería, me mando de cabeza.
¿Hay algún estadio en que jugaste que te dieron ganas de sacar la red y armar un recital?
El US Open, sin dudas. Está todo preparado para que sea un show, más que un torneo de tenis. Es un estadio que tranquilamente se podría usar para conciertos.
Si te tenés que llevar tres discos a alguna parte, ¿cuáles elegís?
(piensa largamente la respuesta) Y…me llevaría el primero de Metallica, alguno de AC/DC y uno de Judas Priest. Y dejame meter uno de (Iron) Maiden. Me llevo cuatro…(risas)
¿Y la banda en la que tocás va por ese estilo también?
Cuando tocábamos antes de que empezar a viajar, a los 17 años, veníamos muy marcados por el metal. Ahora, que mis amigos se amariconaron un poquito, quieren tocar otras cosas. Les gusta Coldplay, el reggae, algo de rock…Pero para tocar la batería necesitás algo con más fuerza.
¿Tiene nombre la banda?
No, no…no tiene. Ponele Match Point si querés (risas) ¿Qué onda va a ser? Y, va a ser un estilo (Gustavo) Cerati, que me parece un genio con mezcla de (piensa, buscando algún otro nombre, pero no aparece)…no sé. Estaría bueno que fuera tipo el unplugged de Kiss, que me vuelve loco también.
Para terminar, contatos como surgió la idea de No Brand, la marca de ropa que usás en los partidos.
Me vinieron a ver un par de amigos, me contaron la idea del proyecto y me asocié con ellos. Es una idea fantástica: mostrar a
Tags: Tenis

