
Por Alejandro Fusilier
Head Coach de Tenis del Vilas Club
Todos sabemos que las tres patas que sostienen la formación de un tenista son la TECNICA , el FISICO y la MENTE , como bien lo defendía don Felipe Loccicero, el que fuera maestro de Guillermo Vilas, al hablar de la TRIOLOGIA del TENIS.Y seguramente, un jugador que pretenda ser profesional, deberá conocer el amplio abanico que ofrece la técnica, con todos sus golpes, todos sus efectos y todas sus variantes. Además deberá forjar un estado físico que incorpore entre otras cosas, resistencia, velocidad, potencia y agilidad a su cuerpo. Sin despreciar por último el aspecto mental y sus derivaciones, tal como la concentración, el equilibrio y la fortaleza emocional, etc. etc.Por supuesto que un aspirante al trono tiene y debe trabajar todos estos aspectos, perfeccionándose y reafirmando aquella certera frase: “20 % de talento y 80% de sacrificio”. Pero lamentablemente, para consuelo de muchos, hay un aspecto nato que tristemente no se puede comprar ni adquirir en ninguna farmacia ni en ninguna academia: la MENTALIDAD GANADORA. Aquella que hace que un jugador se diferencie del resto.Son aquellos que ganan los puntos decisivos de un partido en el momento crítico; son los que corren todas las pelotas, incluso las que se van afuera; son los que nunca se dan por vencidos ni aún vencidos; son los que no les gusta perder ni a la “bolita”; son los que ganan jugando bien y jugando mal; son los que juegan a los flejes, a los ángulos.Y allí, en la punta de la pirámide, estarán los campeones de “sangre caliente” y tambièn, por qué no, los de “sangre fría “, cada uno con sus virtudes y defectos. Pero todos y cada uno de ellos siendo fiel a su temperamento -condición indiscutible para sobresalir en el deporte-.Podemos nombrar entonces a los Connors, los Mc Enroe, con su “instinto asesino”. Los Vilas, los Nadal , los Graf , los Becker , y las Williams con su garra incondicional.Por supuesto no faltarán a la cita los Sampras, los Federer, los Agassi y los Navratilova con el equilibrio perfecto y hasta los Borg con su incondicional frialdad, pero todos absolutamente todos han nacido con esa “varita” que toca a algunos pocos privilegiados. “Frío, frío como el agua del río, o caliente como agua de la fuente. Tibio, tibio como un beso que calla…”. Como bien lo describiera el gran cantante latinoamericano en su reconocido tema, cae al dedillo, como dirían los españoles, para visualizar las distintas posibilidades de encontrarse con un campeón, que seguro deberá formarse y hacerse, pero que indiscutiblemente NACE.
Este artículo fue publicado
el 10 de Octubre del 2008 a las 5:17 am en la categoría Sedes, Socios News, Tenis.
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