Semblanza del español Rafael Nadal, un talentoso deportista que superó récords de precocidad hasta convertirse en el nuevo líder del circuito 
Articulo publicado en la edición número 176 de la Revista GRIP , info@rgrip.com.ar
Por Sebastián Torok
Obstinado. Competitivo. Valiente. Sumamente profesional. Un talento natural. Con paciencia, aguardó tres calendarios espartanos para alcanzar su objetivo; resistiendo, bajo la sombra suiza, que algunos dudaran de él y fueran detrás de las luces de Roger Federer. Potente, insaciable, ganador…, Rafael Nadal llegó a la cima del mundo. Desde que a los cuatro años su tío Toni le regaló una raqueta y le enseñó a empuñarla con la mano izquierda –el mallorquín aun sigue escribiendo con la derecha–, el destino le tenía reservada una gratísima sorpresa. Ahora, estará en su fortaleza revalidar su obtención. Semblanza de un deportista que batió récords de precocidad, uno detrás del otro, haciendo un culto de la evolución.
2000. Como “premio” a sus buenos resultados en las categorías menores, Nadal portó la bandera española en la presentación de la final de la Copa Davis, que la Armada conquistó por primera vez en su historia, ante Australia, en Barcelona. 2001. En su primera temporada como profesional, con sólo 15 años, consiguió nada más que un triunfo (en Sevilla, ante el israelí Matos Gil), aunque se destacó en torneos nacionales de su categoría. Finalizó la temporada en el puesto 818 del ranking de la ATP.2002. Con 15 años y 10 meses, consiguió el triunfo más precoz en un partido ATP de la historia, en el Abierto de Mallorca, ante el paraguayo Ramón Delgado, por 6-4 y 6-4. No conquistó títulos, pero continuó su progresión en las categorías juniors, siendo semifinalista en Wimbledon y ganando seis Future. Terminó el año en el puesto 235. 2003. El 21 de abril entró en el Top 100 de la clasificación ATP convirtiéndose, con 16 años y 10 meses, en el más joven en conseguirlo desde Michael Chang. Debutó en un Grand Slam y llegó a la tercera rueda de Wimbledon, siendo el más joven en obtenerlo desde Boris Becker. Fue semifinalista en Umag y ganó los challengers de Barletta y Segovia. Terminó en el puesto 47. 2004. Tras reponerse de una fractura por sobrecarga en el pie izquierdo, que no le permitió actuar en Roland Garros, se adjudicó su primer torneo ATP: en Sopot (Polonia), ante José Acasuso. Con 18 años y dos meses, fue el campeón más joven desde que Lleyton Hewitt levantó el trofeo de Delray Beach, en mayo de 1999. Pero su mejor momento llegó con el equipo de Copa Davis; fue decisivo en las semifinales contra la República Checa y obtuvo un punto clave en la final, batiendo al estadounidense Andy Roddick, por entonces N° 2 del mundo, por 6-7 (6), 6-2, 7-6 (6) y 6-2, en 3h38m (con 18 años y 187 días, se convirtió en el tenista más joven en ganar la Ensaladera). Además, batió por primera vez a Federer (en octavos de Miami). Terminó en el puesto 51, con 40 partidos en la temporada, 24 ganados y 16 perdidos (60% de efectividad). La ATP realizó una votación para designar al Jugador Revelación y Rafa ganó con el 51% de los votos.2005. El año del despegue definitivo. Logró 11 títulos, incluidos cuatro Masters Series (en la definición de Montreal batió a Andre Agassi) y el Grand Slam de Roland Garros (ante Mariano Puerta en la final); fue el arranque de un reinado aun vigente en París. Estuvo en Buenos Aires, donde perdió en cuartos contra Gastón Gaudio, con un resultado curioso: 0-6, 6-0 y 6-1. Nunca más un argentino pudo ganarle sobre una superficie lenta. Al final del año consiguió tantos trofeos como el Nº 1, Federer, y en julio ya había alcanzando la segunda posición del ranking. Jugó 85 partidos, ganando 76 y perdiendo 9, el 89,4%.2006. Inactivo los cuatro primeros meses del año por una lesión en el pie izquierdo. Recuperado, superó la marca de victorias consecutivas sobre polvo de ladrillo que tenía Guillermo Vilas. Revalidó su título en Roland Garros y llegó por primera vez a la final de Wimbledon. En total, levantó cinco trofeos, batiendo a Federer en Dubai, Montecarlo, Roma y Roland Garros; llegó a las semifinales de la Masters Cup, en China. Disputó 69 partidos, ganando 57 y perdiendo 12: el 82,6 por ciento.2007. Con dolores permanentes en sus rodillas y otros padecimientos musculares, capturó seis títulos en nueve finales alcanzadas durante toda la temporada; perdió la final de Hamburgo con Federer y dejó el récord de imbatibilidad sobre polvo en la cifra de 81 victorias. Además, cayó en la final del Masters de París ante David Nalbandian y en la maratónica definición de Wimbledon, ante el suizo, aunque exhibiendo una enorme mejoría sobre césped. Pero por tercer año consecutivo conquistó Roland Garros. Jugó 81 partidos, ganó 68 y perdió 13, el 84 por ciento.
2008. El año de su consagración. El serbio Novak Djokovic amenazó con quitarle el segundo lugar, pero Rafa soportó el desgaste atlético, consiguió su cuarto título consecutivo en Roland Garros igualando la marca de Bjorn Borg (además, no cedió ningún set) y por fin derrotó a Federer en Wimbledon, en una de las mejores finales de la historia (ya había avisado de su evolución sobre césped en Queens). Alcanzó la gloria ganando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín y alcanzó el número uno de la clasificación de la ATP tras 237 semanas de reinado suizo. Por su edad (22) y su inagotable capacidad de superación, debería entenderse que este logro de Nadal se extenderá por mucho tiempo, más allá de que la carrera de Federer no esté terminada.
Cambió los hábitos de los españoles Por Alba Casanovas (*) Es un héroe. Una figura. Un ídolo. España se encuentra en el punto más álgido de su historia deportiva después de muchos años de larga travesía por el desierto y Nadal fue uno de los primeros que empezó a cortar ese duro trayecto. El tenis masculino no se encontraba tan acomodado en la cima desde las efemérides de Manolo Santana, Carlos Moyá o Juan Carlos Ferrero.Es el mejor deportista del país de los últimos años y recuperó la fe perdida de los españoles en el deporte nacional. Con un simpático anuncio de un chocolate en polvo para la leche, terminó de ponerse a los más jóvenes y a sus madres en el bolsillo, demostrando que todo puede llegar si se trabaja desde pequeño. Joven, dinámico, cordial y honrado son sus facetas que han hecho conquistar y creer al pueblo español. Sus retos y triunfos emotivos cautivaron a los amantes del buen tenis.Hizo que los partidos de tenis posean una audiencia jamás tenida en televisión. No importa las horas que duren, los españoles chillamos al unísono “¡vamos, Rafa, vamos!”, haciendo honor a la inscripción de sus zapatillas.Todos nos rendimos a su carisma, a su zurda, a su juego y a sus victorias. Y los niños, ya no sueñan con ser como Raúl ni Xavi, símbolos futbolísticos del Madrid y el Barça, sino como Nadal.(*) Periodista de Gum FM, Catalunya (España).
Tags: Tenis
Este artículo fue publicado
el 29 de Septiembre del 2008 a las 3:39 pm en la categoría Tenis.
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