WWW.VILASCLUB.COM.AR
Vilas Club Blog
Vilas Club Blog

GABRIEL MARKUS - El primer trabajador

ARTICULO PUBLICADO EN LA EDICION 175 DE LA REVISTA GRIP

http://www.rgrip.com.ar/

info@rgrip.com.ar 

Por Lucas Argüelles.

Siempre será recordado por su triunfo ante Pete Sampras, único en el tenis de nuestro país. Sin embargo, tras el fin abrupto de una carrera signada por las lesiones, Gabriel Markus se hizo un nombre como entrenador con el trabajo fuerte como consigna. Muchas veces basta un segundo para darse cuenta que tipo de persona es la que se va a entrevistar. Lo primero que impresiona de Gabriel Markus es su seriedad, su pulcra presencia. Algo que no opaca su corrección ni sus buenos modales. Algo que seguramente debe ser uno de los motivos principales de porque tantos tenistas lo eligen como entrenador.Siempre es interesante entrevistar a jugadores que pertenecieron a otras épocas del tenis. Y, lo que es mucho más interesante es comprobar que a la hora de comparaciones entre los distintos momentos de este deporte, cada uno defiende el suyo. Markus, por muy centrado que sea, no escapa a esa generalidad. Esquivando los charcos de un día lluvioso, elegimos un banco, en el fondo de Deportes, un lugar que para Gaby, tal como lo conoce todo el mundo representa mucho. “Este club es como mi casa. Yo nací y crecí acá.” Así comienza esta entrevista, en la cual repasaremos tanto su vida de entrenador, como su fase de tenista profesional. ¿Cómo es tu presente?Bueno, se podría decir que actualmente mi forma de trabajar cambió con respecto a los últimos años. Me tomé un pequeño descanso del circuito grande. Estoy haciendo un trabajo con un chico americano, joven, que está tratando de meterse en el circuito. Estoy trabajando principalmente en Miami, lo que significa un traslado más corto para mí y para mi familia. Venía cansado. Fueron muchísimos años de estar viajando, de una intensidad muy grande, de estar siempre con dos o tres jugadores a la vez, lo que significaba estar afuera más de 40 semanas al año. Se podría decir que prácticamente no paré durante ocho años, sin vacaciones. Me fue muy bien, estuve muy contento, pero fue un período muy intenso. Y se presentó un momento en el que prefería estar un poco más en casa, con mi familia, con dos hijos y otro en camino. He tenido muchas ofertas de trabajo, de jugadores extranjeros que requería de un gran movimiento fuera del país, pero preferí apartarme. Estoy más tranquilo. Igualmente, siempre que estoy en Argentina entreno a jugadores y doy una mano a los que me pidan. ¿Y cómo es estar en Buenos Aires, después de casi diez años viajando y entrenando jugadores? ¿Qué cosas cambiaron para vos?Yo me lo tomo bien. Quizás parezca raro para mucha gente que haya cambiado de nivel de jugador o de circuito, pero fue una decisión personal de estar más tranquilo durante un tiempo, de estar más cerca de mis chicos. No me siento mal al respecto. Como te dije, tuve varias ofertas, pero las rechacé, hasta que tenga ganas de volver al ruedo. ¿Cómo es trabajar con más de un jugador a la vez, algo en lo que vos tenés mucha experiencia? Yo creo que no todos los entrenadores lo pueden hacer, porque no es fácil y requiere de un nivel de trabajo y de intensidad muy alto. A mí particularmente me gusta estar en grupo, porque en el circuito hay mucho tiempo libre, y con un solo jugador me sobraba todo ese tiempo. Me gusta estar en la cancha muchas horas. A mí siempre me resultó, y prácticamente todos los tenistas que han trabajado conmigo llegaron al punto más alto de sus carreras. No es fácil. Tenés que contar con jugadores flexibles, que tengan buena onda entre ellos, que entiendan como es el método. Aunque también he trabajado con un solo jugador.En un deporte tan individualista como el tenis, ¿cómo era manejar a varios tenistas, en su mayoría, de alto ranking?Justamente, creo que por el hecho de ser un deporte individualista, ese sistema de trabajo le hacía bien a los jugadores. El pertenecer a un grupo, compartir situaciones con otros compañeros de entrenamiento –porque eso es lo que son-, les hacía bien. Además, por ejemplo, a la noche vas a cenar y sabés que podés ir con varios más, o para conversar, o para entrenar ciertos aspectos. Creo que eso le da fortaleza al jugador y al grupo. A mí siempre me gustó eso: el no estar solo en este mundo tan complicado. Es verdad que también llegan momentos en los que aparecen algunos celos de los jugadores entre uno y otro. Muchas veces, también, les toca enfrentarse entre sí. Son situaciones especiales que hay que saber manejar, o bien darse cuenta de que ya no se puede seguir de esa manera. Pero en general, tuve muy buenos resultados y muy lindas sensaciones. Siempre fuiste un coach muy demandado. ¿Por qué pensás que tantos jugadores recurrieron a vos?Creo que habría que preguntarle a ellos. Pero creo que les brindo mucho. Primero, porque el tenis es algo que me apasiona. Vivo para esto, me fascina este mundo, y todo lo que significa entrenar a un jugador. El trazarse objetivos y cumplirlos es algo que me motiva mucho. Además, yo como tenista, viví muchas situaciones y es una experiencia que le puedo transmitir al que entreno. El que está conmigo sabe que puedo estar 20 horas adentro de una cancha, y siempre con la mejor disposición. Básicamente, que voy a hacer todo lo posible para que él mejore. Soy muy detallista, no se me escapa nada, y eso al jugador lo hace sentir seguro. Con vos como entrenador, David Nalbandian llegó en 2001 a la final de Wimbledon. Este año David, perdió en primera ronda. ¿Qué análisis te merece?Es difícil saber el por qué. David es un gran jugador. Yo creo que esa final de Wimbledon lo consagró como un grande dentro del tenis mundial. Después pasaron muchas cosas en su vida: creció, maduró, cambió su físico, tuvo muy buenos resultados también. David no es un jugador muy estable. Tiene picos. Por ahí no viene bien y cuando nadie lo espera, tiene muy buenos resultados en torneos importantes; y eso es lo que lo mantiene en los primeros puestos del ranking mundial. Que haya perdido en primera ronda este año es un resultado muy malo, pero seguramente el conoce los por qué. Quizás no está bien físicamente, alguna lesión, o quizás no tuvo un buen día. Puede pasar. Antes del torneo me preguntaron, y dije que David, si se encuentra medianamente bien, puede volver a hacer un gran torneo en Wimbledon. Es uno de los pocos que se sienten bien jugando en césped. Seguramente va a volver a tener una buena actuación allí. Hay cierta incertidumbre en cuanto al momento del tenis argentino. ¿Cuál es tu análisis de este presente?Yo creo que se está pasando por un momento realmente muy bajo, teniendo en cuenta los últimos seis o siete años. Estamos acostumbrados a ver argentinos en las finales casi todas las semanas del año, entonces esto es un poco shockeante para la gente. La realidad es que son cosas que pasan. Especialmente en el ambiente latino. Siempre hay momentos de bajón. Los tenistas argentinos no son de mantenerse en un alto nivel durante mucho tiempo, sino que tienen altibajos. ¿Por qué existe esa diferencia con los tenistas de Europa?Yo creo que es por una cuestión de cultura y de mentalidad. El jugador latino es mucho más emocional. Siente el triunfo de una manera muy importante, y cuando pierde un par de partidos se frustra, o se deprime. Esos cambios emocionales logran que no puedan mantener una regularidad durante el año. En cambio el europeo, no festeja demasiado cuando gana, pero tampoco se bajonea tanto cuando pierde. Es nuestra forma de ser. ¿Puede que ese sea el motivo por el cual no hubo más jugadores de esta región que no llegaron a ser número uno del mundo?Puede ser. Ser número es algo casi imposible. Es una persona en todo el planeta. Tenés que ser demasiado bueno para lograrlo. Creo que en estos último años si alguien tuvo la oportunidad de serlo, fue David. Tiene todas las cualidades tenísticas, pero no si no lo logró es porque es algo muy difícil. No podés jugar solamente tres torneos bien al año. Tienen que ser 20. Y eso es lo que más nos cuesta. Es algo reservado para muy pocos.  Hoy hay un número uno indiscutido como Federer, y otro que está cada vez más cerca, como Nadal. ¿Cómo preparás a un jugador para enfrentar a estos dos monstruos?Es una pregunta muy difícil. Primero, para ganarles, hay que ser muy completo. Un jugador que tiene debilidades no les puede ganar a ninguno de los dos. En polvo de ladrillo, Federer es más vulnerable, mientras que las otras superficies son muy pocos los momentos en los que se lo puede vencer. Hay que tener la capacidad de atacarlo, de jugarle a una velocidad alta, y no fallar. No dejarlo que tome la iniciativa del punto. Como muchas veces logra hacerlo Nalbandian, uno de los pocos a los que Federer no le gusta enfrentar.Nadal está demostrando que es un campeón impresionante. Gana en césped con un juego que no debería durarle ni dos partidos. Juega muy atrás, con mucho top, muchas veces no sabe resolver en la red; pero con la mentalidad y el físico que tiene, el tipo te gana. Es casi imposible derrotarlo en polvo de ladrillo. En cemento se lo puede complicar más. Los que le juegan bajo y rápido tienen chances. A Nadal no le gusta que le jueguen así, porque pierde tiempo. Vamos a tu época de jugador. ¿Cómo definirías tu carrera como tenista?Primero y principal, creo que, lamentablemente, tuve una carrera corta. Como todos saben, tuve muchas lesiones, y la rodilla no me dejó pasar los 24 años y tuve que abandonar. Retirarse a esa edad es prácticamente no haber empezado una carrera que se podría haber estirado hasta los treinta y pico. Fue mucho más corto que lo que pretendía, pero muy intenso. De hecho, hoy, 14 años después, la gente se sigue acordando de muchos partidos míos. Tuve la suerte de jugar algunos partidos de Copa Davis, aunque nunca de local, a pesar de haber rendido bien. Pude vivir casi todas las situaciones que a un tenista le puede tocar en el circuito. Jugué en estadios, en canchas chicas, estuve en todos los Grand Slams, le gané a grandes jugadores. A pesar de haber sido una carrera corta, está llena de recuerdos. Le gané a (Pete) Sampras, a (Thomas)Muster, a (Ivan)Lendl, a (Michael)Chang. De los más grandes que tuvo el tenis en su historia. Dentro de todo, creo que fue una carrera buena, y si no pude tener más fue por algo que estuvo fuera de mi alcance. ¿Cómo es jugar constantemente con lesiones?Fue muy difícil. Tuve que aprender a concentrarme,  a usar mucho más mi mente. Gran parte de mi carrera jugué con problemas físicos, pero pude aislarme bastante de eso. Era fuerte mentalmente. Uno siempre quiere estar pleno. El último año de mi carrera prácticamente lo jugué en una pierna. Sufría muchísimo dolor, hasta que llegó un punto en el que no podía pisar más y largué.  Estoy muy orgulloso de lo que logré. Mucha gente te recuerda por haber sido el único argentino que le ganó a Sampras. ¿Qué sentiste en ese momento, y que significa para vos hoy, 16 años después?En ese momento fue algo muy importante. Yo venia ascendiendo, pero todavía no tenía un puesto muy alto en el ranking. Recuerdo que estuve parado, sin jugar, toda la semana previa a ese torneo por una lesión en la mano. Viajé a Niza, un torneo que ya no existe, y ahí tuve que apelar mucho a mi fortaleza mental. Llegué a la semifinal del torneo, donde me tocó con Sampras, que era el dos del mundo en ese momento. Preparamos el partido con mi entrenador, y estaba convencido de que podía ganar. Fue un match durísimo, 7-6 en el tercer set. Para mí fue importantísimo, si bien en ese momento no lo respetaba tanto. Sí respetaba y admiraba a Lendl, mi ídolo deportivo, a quien también le gané, dos semanas después. Con los años se volvió un triunfo muy importante, y la gente me lo sigue recordando, 16 años después. Fue más significativo para la prensa y la gente que para mí. Es un recuerdo bonito, que queda para la estadística. 

Vos perteneciste a una generación importante de tenistas argentinos, quizás sin resultados tan importantes como la camada actual. ¿Qué diferencias notás entre ambos grupos?Yo creo que era una muy buena generación. En ese momento creo que, también, éramos alrededor de diez jugadores entre los primeros cien del mundo. No llamaba tanto la atención como ahora, porque la cobertura periodística era mucho menor. Mi partido con Sampras, de casualidad, fue uno de los pocos encuentros míos que se televisaron acá. No había tanta exhibición como hoy, la gente no nos conocía tanto.   Ustedes fueron como la continuación de lo que hicieron Guillermo Vilas y José Luis Clerc, mientras que antes de esta camada hubo un bache de muchos años. ¿Puede ser ese un motivo también?Puede ser. La gente estaba muy acostumbrada a Vilas y Clerc. Pero era una generación muy buena. Cuando nos fuimos retirando, el tenis argentino tuvo muchos años de nada. Se perdió la costumbre de ver a un argentino triunfando en el mundo. Fueron seis, siete años de vacío hasta que llegó esta generación: Nalbandian, Coria, Chela, Puerta, Cañas. Eso volvió a hacer vivir el tenis en Argentina. Y coincidió con este boom mediático.Igualmente, creo que esta camada llegó más alto que la nuestra: hubieron hasta cuatro entre los diez primeros.  ¿Y cómo era tu generación en cuanto a estilo de vida?Era distinta a la manera de ser de ahora. Primero, cambió toda la tecnología. Hoy, vos ves a los jugadores con dos teléfonos, computadoras, gente con ellos, se mueven más fácil. Nuestra época era más apasionada por el tenis, lo amaba mucho más que la generación actual. Nosotros nos íbamos a Europa y no volvíamos por cinco meses. No viajábamos con un grupo de trabajo, estábamos solos, teníamos que cuidar mucho lo que teníamos. Hoy en día tenés muchas más herramientas, es más fácil. En ese entonces, la única manera de aguantar era con pasión.

Tags:

Dejar una respuesta

Vilas Club
-
Vilas Club  |  Corporate Wellness  |  Cybex

© 2007 Vilas Club  /  Todos los derechos reservados.
Contáctenos » info@vilasclub.com.ar

Búsqueda de profesionales » RRHH
Vilas Club is proudly powered by WordPress  |  Entries (RSS) and Comments (RSS).