Esquivando la gripe

Se acabó el verano y más allá de los cambios climáticos que alargan los calores, en algún momento el frío va a hacer su aparición en escena, y con el miles de bichos esperando pacientemente a que las defensas nos bajen un poco para “invitarse” dentro de nuestro cuerpo.
Si hacés algún tipo de actividad física tené en cuenta que el ejercicio mejora tu sistema inmunológico siempre que no te excedas, ya que cuando te pasás de rosca con el deporte consumís tanta energía de tu cuerpo que lo dejás sin recursos para defenderse.
Gripe o resfrío, ¿qué tengo?
Nariz congestionada con mucosidad líquida -al principio- que se va poniendo más densa -en todo sentido-, garganta irritada y tos seca, tenés un resfrío. Si, en cambio, sentís escalofríos con fiebre, dolor muscular, tos y dolor de cabeza, estás en el horno, te agarraste una gripe.
Hay virus, hongos, bacterias y millones de agentes infecciosos por todas partes, aire, suelo, dentro del auto, en el escritorio de la oficina, en la comida que comemos… pero no es cuestión de volverse paranoico, el cuerpo está preparado para convivir con ellos -de hecho, las condiciones de higiene absoluta lo perjudican ya que el cuerpo pierde la costumbre de defenderse-. Solo es cuestión de hacer una vida normal, alimentándonos bien, tomando mucha agua, haciendo ejercicio y descansando lo suficiente.
Acá te pasamos algunos tips para esquivar los virus y mantenerte saludable todo el año.
Antioxidantes: protegen a las células de las defensas y a las mucosas. Vitaminas E, C, betacarotenos y minerales como el zinc y el selenio son muy buenos antioxidantes.
Mucha agua: para mantener bien hidratadas las mucosas, especialmente al hacer deportes, para no deshidratarte.
Sustancias naturales: que aumentan la actividad de las defensas, como el propóleo.
Alimentos anti-gripe: Legumbres -lenteja, soja, garbanzos-, Pescados y mariscos, Frutos secos -nueces, almendras, avellanas, castañas-, Hortalizas y verduras -ajo, cebolla, puerro, espinaca, escarola, zanahoria, papa-, cereales integrales -arroz, aveno, mijo y trigo-, especias picantes -jengibre, pimentón, pimienta-, yogur natural y te verde.
La receta de la abuela: jugo de limón mezclado con una cucharada de miel, todas las mañanas, en ayuno, y santo remedio!
Y ya sabés, ante cualquier duda, consultá a tu médico.
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