Papá, quiero ser como Federer (¿o Nadal?)
“El nene quiere ser tenista vieja, ¿qué hacemos?” Este “planteo vocacional” no era tan común en las familias argentinas hace algunos años, cuando el tenis que se veía por TV era poco o nulo –acuérdense sino de ATC, que de buenas a primeras cambiaba su programación porque la Gaby había pasado a semis y jugaba contra Steffi-.
Pero la cuestión es que “La Legión” empezó a figurar en las etapas finales de los Grand Slams y Master Series con tanta frecuencia que de notición pasó a ser noticia –y de noticia casi a obligación-, y no solo crecieron los alquileres de canchas, las ventas de raquetas, pelotas y polvo de ladrillo; también empezó a picarle el bichito a una cantidad de jóvenes argentinos que eligieron cambiar los botines de Ronaldhino por las zapatillas de Roger –o la muscu de Rafa-.
Entonces, ¿qué hacer? Tanto para los padres que desconocen el ambiente como para los que lo conocen, apoyar al pibe en la elección de un camino tan dificil en muchos casos genera dudas teniendo en cuenta el enorme sacrificio que significa no solo para el tenista sino también para su familia –no señor, Osvaldo Sabatini (padre) no se la llevaba de arriba-.

¿Y saben lo que pasó? Todas las brujerías se curaron con la vacuna que inventó “Fuchi” –Alejandro Fusilier, en realidad-. Con su experiencia en el circuito juvenil, una importante carrera como jugador profesional y alguna lamparita encendida, unió fuerzas –y mañas- con el Vilas Club, y juntos crearon el Centro de Entrenamiento, que vino a colmar a los chicos y calmar a los padres.
El “Centro”, además de contemplar el aspecto físico y técnico, tiene en cuenta la formación personal como parte fundamental y determinante en el desarrollo del jugador. Tiene dos categorías: Pre-Entrenamiento –para los que la escuela del club les quedó chica y buscan cierto grado de competencia) y Alto Rendimiento (nivel muy competitivo).
Pero no solo de Fuchi viven los jóvenes tenistas, detrás de él y de los entrenadores de tenis, hay un equipo de Wellness que acompaña a los chicos: médico, kinesiólogo y psicólogo –todo incluido en el “combo” del Centro de Entrenamiento.
Durante el año se hacen intercambios con juveniles de diferentes partes del mundo –los últimos fueron franceses y sudafricanos-, que vienen a entrenar y jugar test-matches con el equipo local. También vienen a formarse profesionalmente chicos del interior del país y de Latinoamérica –Brasil, Colombia y Perú, por ejemplo-.
Fuchi recuerda –con nostalgia y orgullo- a “Willy” Coria, Franco Squillari, Agustín Calleri, Martín Vasallo y tantos otros que, como dice él, no alcanzaron un ranking tan alto pero que no solo se desarrollaron como deportistas sino, sobre todo, como personas.
Hoy, entre las promesas que andan dando vueltas por el Vilas buscando su lugar en la historia del tenis, están Kevin Konfederak –juvenil nro 1 del país y subcampeón de la Copa Davis Juniors-, Kevin Klarics, Nicolás Rodriguez, Guillermo Durán, Federico Paskvan y Bianca Botto (Perú), entre otros.
Así que ya saben, para los que insisten en estudiar con la raqueta en la mano o no salen a ningún lado sin la vincha (o la “muscu”) del Rafa, pueden hablar con Fuchi, ponerse los cortos, pelotear un rato con el –algo que hace con todos los socios, no solo con los futuros “pro”- y empezar a soñar. Quién te dice, tal vez algún día los veamos por TV.
Tags: actividades para chicos, Tenis


10 Jul 2008 a las 11:46 pm
Buenas, muy lindo. Una pregunta seguramente poco original: cómo me contacto con Fuchi?
Gracias.