Como comer en vacaciones sin rodar en el intento
Pasar las vacaciones disfrutando de lo que comemos no necesariamente tiene que ser sinónimo de volver rodando o sacar pasaje de vuelta en ambulancia. Para todos aquellos que son de buen comer –o tomar-, acá van algunas pautas para salir ilesos de tantas tentaciones culinarias que nos trae el verano…
• Organizar la agenda: Una buena opción es organizar la agenda de manera que si un tarde nos toca un, esa misma noche evitemos salir a cenar con amigos. Y si somos nosotros los anfitriones, podemos invitar en horario de almuerzo o cena, para evitar que las tres comidas diarias, poco a poco se transformen en cuatro o cinco.
• Cuidar las bebidas: No es necesario evitar el alcohol mientras vayamos con calma. ¿Las opciones? Podemos empezar con un vaso de agua o soda y a la hora de la comida, o al final de ella, empinamos esa deseada copa de vino. ¿Una copa no alcanza ni para mojarnos los labios? Entonces podemos ir mechando un vaso de agua con una copa de tinto, considerando, claro, que todo tiene su límite…
• Disfrutar: ¿Cuántas veces nos inclinamos por ese plato perfectamente balanceado pero que no tenía gusto a nada y nos deja con gusto a poco? El secreto está, amigos, en sentirse satisfecho después de la comida. Y para eso es bueno tener en cuenta todo aquello que rodea al acto de comer, especialmente en las vacaciones. Hay tanto para disfrutar –música, paisajes, puestas de sol, compañía-. Teniendo en cuenta estas variables no solo el disfrute va a ser mayor sino que además vamos a reducir las cantidades ingeridas.
• La “masticaçaô”: Otro secreto está en prestarle atención a cuantas veces masticamos cada bocado. 15 mordiscos son suficientes para tomar consciencia de lo que estamos comiendo –y no son tantos como para andar con calculadora en mano todo el tiempo.
• Medir el hambre: Cuando hayamos comido la mitad de lo que teníamos en el plato califiquemos nuestro hambre de 1 a 5, donde 1 es, todavía tengo hambre y 5, estoy lleno. Esta técnica nos puede ayudar a generar un grado de conciencia acerca de cómo nos sentimos –y muy probablemente nos demos cuenta que a mitad de camino ya estamos pipón pipón-.
• Hidratarnos: Es muy común pensar que tenemos hambre cuando en realidad lo que necesita el cuerpo es agua –con 2 litros diarios, estamos bien-.
• Ejercicio: Salir a caminar un poco después de comer ayuda a la digestión.
Sea lo que sea que hagamos –y comamos-, lo importante es no torturarnos con la culpa. Es ella la que nos lleva a exigirnos una serie de restricciones alimenticias que son muy difíciles de sostener y es así como caemos en un círculo vicioso.
Tags: alimentación, fitness


7 Feb 2008 a las 12:25 pm
muy buena la nota sobre alimentos y bebidas para esta epoca, mi problema es que tomar tanto liquido durante el dia me hace ir al baño cada 5 minutos, alguna sugerencia? saludos
11 Feb 2008 a las 9:54 pm
chicas
mi problema es que con el calor me dan muchas ganas de comer helado todo el dia. como hago?